La Policía Nacional investiga la agresión sexual a una joven de 20 años de edad en el centro de Murcia, informan fuentes policiales.

Fue una mujer la que encontró a la víctima en la calle Mariano Padilla, en el barrio de Santa Eulalia.  Esta persona, que trabajaba en la zona, avisaba por teléfono a la Policía.

Poco antes de las ocho de la mañana, los agentes auxiliaban a la joven y solicitaban una ambulancia. Al lugar se movilizaron sanitarios, que, tras atender a la chica, detectaron indicios de que había sido agredida. Fue trasladada al Morales Meseguer de Murcia.

El protocolo de agresiones sexuales establece que, ante la sospecha de una violación, se movilice al hospital un profesional del Instituto de Medicina Legal, para someter a la joven a un examen forense en profundidad que posteriormente, si se detiene al sospechoso y el caso llega a juicio, determinará qué lesiones ha sufrido la víctima.  

Fuentes próximas a la investigación apuntaron que, cuando fue encontrada en la vía pública, la joven mostraba signos de encontrarse bajo los efectos de bebidas alcohólicas, una situación que habría sido aprovechada por su agresor para atacarla, pues se vería en un estado especialmente vulnerable.

La declaración de la víctima en sede policial se considera clave para tratar de esclarecer qué pasó. Según fuentes cercanas, cuando fue hallada en plena vía pública la chica manifestó que había sido forzada sexualmente por parte de un hombre que apenas era un conocido suyo.

Las mismas fuentes detallan que víctima y agresor se habrían conocido esa misma noche, de fiesta, y que el sujeto se aprovechó de que la joven había bebido demasiado para llevarla consigo a su piso y, una vez en el interior de la vivienda, violarla.

La chica recuerda que, mientras sufría la agresión, en la casa había otro varón, mirando sin hacer nada. Cuando sea localizado, este individuo podría ser imputado por un delito de omisión de socorro.

La joven logró escapar del piso e ir a parar a la calle, aunque, debido a lo nerviosa que estaba y a que tenía sus facultades mermadas por el alcohol, no recuerda de qué portal salió. En la vía pública, una mujer la vio, la socorrió y llamó a la Policía.

"No hay palabras para describir cómo nos sentimos viendo cada día casos de violencia machista, es un no parar", reaccionaron desde la asociación feminista Femereñas

Revisando cámaras

Al no tener identificado al agresor, el trabajo de la Policía se complica. Una de las pesquisas pasa por revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona, con el fin de averiguar si alguna ha captado algo. Si hubiese una imagen de la víctima saliendo del portal, a la hora a la que fue encontrada, los investigadores podrían estrechar el cerco y localizar y detener en breve tanto al violador como a su amigo.