La Audiencia Provincial ha condenado a un individuo, que ahora tiene 34 años de edad, a pasar una década entre rejas por violar a una mujer en un callejón de Murcia. El sujeto, nacido en Marruecos y sin antecedentes penales, alegó en el juicio que no se acordaba de nada porque, según dijo, él tiene un trozo de cristal clavado en la cabeza por un accidente. Por ese motivo, aseguró, se droga y emborracha mucho, porque hacerlo le calma.

El tribunal hizo caso omiso de estas alegaciones a la hora de dictar su sentencia condenatoria, pues tiene claro que el individuo actuó «plenamente consciente del alcance de sus actos y de sus consecuencias y sin limitación alguna en cuanto a su capacidad intelectiva». Además, los científicos determinaron que el ADN encontrado en la vagina de la chica agredida correspondía con este hombre, lo cual constituye, estima el juez, una prueba contundente de que se trató del violador.  

La prueba de ADN confirma que él es el agresor de la joven y el juez lo condena a una década entre rejas

Los hechos que se consideran probados tuvieron lugar de madrugada, en febrero de 2019, cuando el sujeto «acechó sorpresivamente a la mujer para abalanzarse sobre ella y taparle la boca con una mano, mientras con la otra la agarró por los brazos llegando a bloquearla».

La víctima cayó al suelo y entonces el hombre «la arrastró hacia el interior de un callejón muy estrecho y poco iluminado que estaba situado muy próximo al lugar del asalto inicial». Fue allí donde «la agarró por el cuello con ambas manos y comenzó a asfixiarla para conseguir quebrar su defensa mientras que, en algún momento, le decía ‘calla o te mato’». Entonces la violó.  

«Ante el serio temor de la mujer de padecer un mal más grave del que estaba sufriendo y tras suplicarle insistentemente que no le hiciese daño, ella le dijo que accedería a la totalidad de sus pretensiones libidinosas en un coche que tenía próximo, siendo en dicho momento, y aprovechando la confusión que ello generó en su agresor, cuando pudo salir corriendo hacia el exterior del callejón y pedir ayuda», apunta el tribunal. Una amiga suya, que la vio, avisó a la Policía. Mientras, el violador echó a correr y se llevó la mochila que portaba su víctima.

Esta testigo afirmó en el juicio que, cuando vio a la mujer, la halló en estado de shock hasta que le dijo que la habían violado. También contó que le impactó el aspecto de la víctima, que iba medio desnuda y llena de sangre. 

Al lugar se desplazaron agentes de la Policía Nacional. Por la descripción, el sujeto fue interceptado y arrestado esa misma noche. Ahora, además de los diez años de cárcel, ha de indemnizar a su víctima con 15.000 euros por los daños morales. Ella aún está mal: tiene miedo a salir de noche y dice que ha dejado de ir al psicólogo, porque quiere olvidar.