El Juzgado de Instrucción Nº 2 de Murcia investiga al carnicero de un supermercado de la capital murciana al que tres trabajadoras en prácticas denunciaron por abusar sexualmente de ellas.

El escenario, un establecimiento ubicado en la calle Moncayo, en Murcia, donde el sospechoso trabajaba como encargado de la sección de carnicería. Las víctimas fueron enviadas por una empresa de trabajo temporal.

La defensa de este individuo recurrió a la Audiencia Provincial de Murcia y pidió que se archivase la causa, porque, desde su punto de vista, no existen indicios. Sin embargo, el tribunal no lo veo así, desestima el recurso y devuelve el procedimiento al juzgado, para que se siga investigando

La primera mujer que denunció explicó a la Policía Nacional que «estando ella en su labor en el mostrador de la carnicería, él pasó por detrás rozando sus genitales contra sus glúteos, lo que ella no vio normal ni le gustó. Que una hora más tarde, estando ella en el cuarto donde se hacen las hamburguesas, el encargado pasó por su espalda y le agarró con una de sus manos el glúteo apretando fuerte, ante lo que ella le dijo que no la tocase. Más tarde, estando ella de nuevo en el obrador, cuando le preguntó como se hacían las hamburguesas, él la agarró de la cintura, a lo que ella le dijo que por favor corriese el aire. Al rato, la intentó besar en el cuello».

La mujer le empujó y se fue corriendo. Contó lo ocurrido a la encargada del supermercado y al responsable de la empresa que la contrató. Fue este hombre el que dijo a la Policía que podía haber otras víctimas. Y así los agentes tomaron declaración a otras trabajadoras del supermercado, y descubrieron que otras dos habían sido objeto de tocamientos e insinuaciones de parte del mismo hombre en su lugar de trabajo.

«Qué bien hueles, a ver si nos vemos fuera, me pone el pendiente que llevas en la lengua», le soltó a una de las mujeres.

Otra contó que el sujeto se le acercaba mucho y le hacía sentir muy incómoda, así como que le hacía insinuaciones tales como si quería irse de viaje con él, intentado ella evitarlo.

En cuanto al sospechoso, admite haber dicho algunas de esas cosas y hasta haber puesto la mano en la cintura a las empleadas, pero «sin intención alguna». El caso sigue investigándose.