Tras la selección del jurado el pasado viernes, hoy arrancaba el juicio por el crimen de Beniaján. Dos hombres, uno de 28 y el otro de 31 años de edad, se sientan en el banquillo de la Audiencia Provincial como presuntos autores del crimen de El Bojal, que costó la vida, en enero del año 2018, a un vecino, de nombre Arturo, asesinado a tiros en su propio coche. El Ministerio Público pide penas que suman 24 años entre rejas (22 por el asesinato y dos por tenencia ilícita de armas) para Fernando P. L., presunto inductor del crimen, y para Jonathan M. N., que presuntamente apretó el gatillo hasta en seis ocasiones. Sin embargo, una conformidad, acordada por las partes, daría lugar a una rebaja de las condenas.

Pablo Martínez Pérez, abogado de Fernando, adelantó que su cliente va a reconocer los hechos, al igual que el otro acusado. “Lo primero es pedir perdón a la familia de la víctima y ver qué circunstancias favorables puedas concurrir”, como reconocimiento de los hechos y reparación económica parcial. 

Admitió que la capacidad económica de su cliente es “limitada”, ya que lleva tres años en la cárcel, pero que la familia va a hacer un esfuerzo para ir pagando lo que se estipule. Del supuesto robo, dijo que hay “asuntos turbios” que llevan a tomar decisiones equivocadas.

Miguel Ángel Belda, letrado del otro procesado, comentó que su cliente ya colaboró al ser arrestado y que “su comportamiento le hace merecedor de una respuesta judicial más benigna”. También comentó que su defendido “carece de capacidad económica” para abonar una indemnización grande, pero que sus parientes sí tienen bienes con los que abonar esta deuda.

María José, madre de Arturo, declaró que espera “que no falle nada, no meta la pata y me saquen de mis casillas, pero con fuerza, porque mi hijo lo necesita”. 

“Ellos no tienen dinero para pagar a mi nuera y a mis tres nietos lo que han hecho. Que estén diez años... me da igual. Arturo no va a volver. Mi hijo está donde tiene que estar y haciendo lo que tiene que hacer”, manifestó. “Es que me da igual, es que mi hijo no va a volver. Lo mataron a sangre fría. Si ellos pueden seguir viviendo con eso... aunque creo que sí”, destacó la mujer, que cree que lo justo sería “la pena de muerte”.

“¿Qué le digo yo a mi nieta, qué le dice su madre? La pena de muerte tendría que estar estipulada para algunos casos como este. Y soy católica”, remarcó la señora.