Marta, novia de Kevin, el joven que murió acuchillado en Jumilla el sábado, hacía este martes por la tarde un llamamiento a la calma («quiero que estén todos tranquilos y pidamos, en nombre de él, la Justicia que se merece») y solicitaba, entre sollozos, homenajear al difunto con velas y «globos azules, que era su color favorito y es el color de la amistad». En previsión de que las protestas por la muerte a navajazos del chico se pudiesen recrudecer, como ya pasó ayer, miembros de la Unidad de Seguridad Ciudadana (Usecic) del Instituto Armado se desplegaron en el municipio. 

«Hemos traído unos altavoces, vamos a poner la música que él escuchaba», indicaba la chica, que dijo haber estado «súper mal, tomando medicamentos, tranquilizantes» tras lo sucedido. «Hasta ayer (por el lunes) no podía levantar el brazo, me dolía mucho», destaca.

La joven, que afirmó sobre las protestas violentas del lunes que «el pueblo se dejó guiar por la rabia», reiteró que la actuación policial falló, porque «Kevin estaría vivo» si los agentes hubiesen actuado de otra forma. Alrededor, velas rojas y blancas y flores en memoria del finado.

Los sospechosos, encerrados

Inocente J. F., que fue capturado en el hospital, y sus padres eran llevados ayer a declarar en calidad de investigados al Juzgado de Guardia de Jumilla. Por la mañana, el menor de edad arrestado, hermano e hijo de los sospechosos, era enviado por el Juzgado de Menores, en Murcia, a Las Moreras como medida cautelar. El chico estará en internamiento cautelar semiabierto, aunque no podrá disfrutar de ningún permiso mientras dure la cautelar. Se le investiga por un delito de atentado y tres delitos de lesiones, confirman fuentes judiciales.

En cuanto a los tres adultos, tras horas declarando en su ciudad natal, el Juzgado de Guardia tomaba su decisión: mandaba a prisión provisional, comunicada y sin fianza, a los tres. Se investigan los delitos de homicidio doloso-asesinato, atentado a agentes de la autoridad (atacaron a los agentes), lesiones, amenazas y acoso. A Inocente J. F., además, se le investiga por maltrato habitual a su exnovia. A la abuela, investigada y no detenida, se le impone una orden de alejamiento para con Marta.

La madrugada que mataron a Kevin, sus agresores «actuaron con extrema violencia, siendo imposible contener su actitud e intenciones de agredir» al joven, que acabó muriendo en el hospital. Así se lee en el atestado del caso, que subraya que «la actitud de todos los intervinientes fue desafiante, desobedeciendo de forma grave y reiterada las indicaciones y órdenes que se les daban, llegando incluso a amenazarlos de muerte». De hecho, los policías y guardias que intervinieron en la reyerta del sábado en Jumilla también acabaron lesionados, con golpes y arañazos: de ahí que a los cuatro detenidos, uno menor, ya encerrados, se les añada a la lista de delitos que presuntamente han cometido uno de atentado.