24 de octubre de 2020
24.10.2020
La Opinión de Murcia
Caso Maje

El marido de Maje murió en menos de un minuto sin posibilidad de defenderse

Las forenses aseguran que la ausencia de lesiones de defensa indican que fue un ataque "sorpresivo"

24.10.2020 | 22:23
Maje durante la declaración.

El corazón de Antonio Navarro, de 36 años, fue seccionado casi por la mitad, llegando a tocar la punta del cuchillo la columna vertebral, lo que da muestras de la ira con la que su asesino asestó las ocho cuchilladas -seis heridas, una de ellas triple- que acabaron con su vida en menos de un minuto la mañana del 16 de agosto de 2017 en un garaje de la calle Calamocha de València. Así lo ratificaron este viernes las dos médicos forenses de la sección de patología del Instituto de Medicina Legal de València que realizaron en su día la autopsia al cadáver, ante las miradas impasibles de Salvador R. L., autor material confeso del crimen, y Maje presunta inductora y coautora a la vez que esposa de la víctima.

El ataque fue "sorpresivo, imprevisto, sin tiempo para reaccionar", concluyeron las forenses según se desprende de la ausencia de lesiones de defensa y lucha en el fallecido. Esto concuerda con la circunstancia que contemplan las acusaciones, la alevosía, en la que el autor del delito se asegura la comisión del mismo y la indefensión de su víctima, lo que a su vez agrava la pena de homicidio a asesinato. Además aclararon que las lesiones tienen suficiente entidad, en especial la que le secciona el ventrículo derecho, para que "en menos de un minuto se produjera la muerte". En ese breve espacio antes de caer muerto la víctima "apenas tuvo tiempo de desplazarse buscando un sitio de cobijo".

Durante su intervención se les mostró el cuchillo hallado en un pozo de una casa de campo de Riba-roja, lugar que les indicó el propio acusado a la policía. Las forenses confirmaron que las lesiones son compatibles con dicha arma blanca. Antes de su hallazgo ya establecieron que se trataba de un arma homicida con una anchura de entre cuatro y cinco centímetros y una longitud de 13 a 15 centímetros.

Las forenses del IML de València también explicaron que la agresión se produjo cuando la víctima estaba de pie. "Una agresión es un acto dinámico, pero en este caso no hay mucho movimiento de la víctima", argumentaron. "A la vista del trayecto de las lesiones, el agresor tuvo que estar enfrente y cara a cara, sin darle capacidad de reacción a su víctima", aclaró una de las expertas.

Asimismo, las cuchilladas ocasionaron "un sangrado enorme". "Las vísceras estaban flotando en coágulos sanguíneos de más de medio kilo de peso", detalló una de las forenses que practicó la autopsia. Mientras las expertas explicaban los pormenores del estado que presentaba el cadáver de Antonio, Salva no levantaba la mirada y se mostraba totalmente ido. Por su parte, Maje miraba a las peritos pendiente de lo que iban diciendo.

Todas las heridas inciso punzantes se concentraron en el tórax. Además de la cuchillada en el corazón, otra le atraviesa el pulmón izquierdo y una le afecta al hígado. Respecto a una de las lesiones las forenses concretaron que había tres heridas más en ese mismo ojal. "Esto se produce porque se extrae de forma incompleta el arma y se vuelve a meter del todo", aclararon sobre la brutalidad del ataque.

Los acusados declararán el próximo martes 27

El día más esperado en el juicio por el crimen de Antonio Navarro, en el que podrán escucharse las versiones de los dos acusados de su asesinato; su mujer María Jesús M. C., y Salvador R. L., autor material confeso de las cuchilladas que acabaron con su vida, se producirá el próximo martes, tal como adelantó ayer Levante-EMV en su web. Justo después de escuchar las pruebas testificales y las periciales -lo que da cierta ventaja a los procesados al saber lo que se ha declarado contra ellos- y antes de la prueba documental. El próximo 27 de octubre será el momento en el que una de las principales pruebas incriminatorias contra la acusada se ponga sobre la mesa. Salvador ya prestó declaración durante la fase de instrucción incriminando directamente a Maje en la planificación del crimen de su marido. Ahora tendrá que aclarar los detalles de cómo planificaron supuestamente juntos el asesinato. Después de su testimonio será Maje la dará su versión exculpatoria, con todas sus armas de convicción, ante los miembros del jurado.

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