12 de agosto de 2018
12.08.2018
Irlanda

Una enfermera queda ciega por un parásito que se le pegó a la lentilla en la ducha y le "comió" el ojo

El gusano se colocó detrás de su lente de contacto cuando estaba en la ducha, y se abrió paso a través de la córnea

12.08.2018 | 12:37
Una enfermera queda ciega por un parásito que se le pegó a la lentilla en la ducha y le "comió" el ojo

Es uno de los casos más raros pero entran dentro de lo que los propios médicos aseguran que "puede ocurrir". En esta ocasión el suceso extraño lo relata esta mañana el Irish Mirror, uno de los periódicos más prestigiosos de Irlanda. Es el caso de una enfermera, madre de dos niños, que se ha quedado ciega de un ojo después de que un parásito se le pegara a la lentilla y le "devorara" el ojo. Todo ocurrió en la ducha según la propia trabajadora sanitaria relató a los periodistas que consiguieron hablar con ella e hicieron público su caso.

La enferma se llama Suszanne Dunne y es irlandesa, natural de Dublin. "El gusano se colocó detrás de su lente de contacto cuando estaba en la ducha, y se abrió paso a través de la córnea", aseguran los periodistas que la entrevistaron haciendo hincapié en que los parásitos abundan más con el calor y las altas temperaturas que se están viviendo estos días de verano. Y por eso hay que aumentar las precauciones y la higiene. Los médicos explicaron a la paciente que el parásito que entró en su ojo lo hizo precisamente porque le agua de la ducha estaba "demasiado caliente". Al llevar lentillas el parásito no pudo salir.

La propia afectada, en declaraciones al Mirror, asegura que se quedo ciega de pronto. "A las siete y media de la tarde me dije que me iba a la cama y luego a la una de la madrugada me desperté y estaba ciega. No sabía lo que estaba sucediendo porque todo lo que veía era negro", manifestó. Pidió a su marido, taxistas, que la acompañara al hospital y fue allí donde los facultativos encargados del servicio de urgencias le explicaron lo que había sucedido.

Infección poco común pero con riesgos

La infección que sufrió la irlandesa no es común. Afecta, según explicaron los expertos, a una de cada 50.000 usuarios de lentes de contacto. Pero advierten: ducharte después de hacer ejercicio o de ir a nadar sin quitarte las lentillas tiene sus riesgos.

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