Según el escrito fiscal al que ha tenido acceso EFE, el ministerio público pide 18 años de prisión para el acusado por un delito de asesinato, 12 años por un delito de tentativa de asesinato y dos años por un delito de allanamiento de morada.

Además, el ministerio público solicita una indemnización para la mujer, J.N.R., de 120.000 euros por la muerte de su hijo, y 10.430 euros por las lesiones y secuelas que le produjo, y para el padre del niño pide 60.000 euros, y otros 5.655,9 euros para el SESCAM, por los gastos de asistencia a la mujer.

Los hechos ocurrieron cuando Juan Carlos G.L., que desde hacía cuatro años formaba pareja con J.N.R., con quien vivía en la calle Palencia en compañía del hijo de ésta, O.G.A., llegó a las 0,30 horas del 12 de mayo de 2006, después de haber estado en el bingo con otras dos personas y haber consumido cocaína.

El escrito de conclusiones provisionales del fiscal señala que el acusado era adicto a la cocaína, sin que conste que estuvieran afectadas su inteligencia y su voluntad en el momento de los hechos.

Cuando el hombre llegó a la casa, la mujer estaba durmiendo con su hijo y Juan Carlos, al parecer, le recriminó que ella estaba con otro hombre, tras lo cual cogió un rifle del calibre 22, marca Bereta Gardone, al que puso diez cartuchos y se lo enseñó a la mujer afirmando "esto va para ti, vas a sentir lo que es que se te muera un hijo en los brazos".

La mujer, alarmada, despertó al niño y salieron precipitadamente del piso escaleras abajo, el niño delante y ella detrás, momento en que el agresor, aficionado a la caza y buen tirador, aprovechó para disparar por la espalda y a no más de tres metros, hasta en siete ocasiones, "con ánimo de causarles la muerte".

El escrito del fiscal afirma que el procesado "hizo blanco en todos los disparos", que impactaron en la cabeza, tórax y glúteo del menor y determinaron su muerte inmediata.

Los otros cuatro disparos alcanzaron a J.N.R.: dos en el tórax, uno en la zona sacra y otro en el miembro superior izquierdo.

La mujer, con el hijo en brazos ya muerto y malherida, pidió auxilio y consiguió refugiarse en casa de la vecina del piso quinto, mientras que el agresor escapaba y sonreía a su víctima desde la puerta del ascensor.

El hombre permaneció dos días fugado en una casa de campo, en la que fue descubierto y detenido, tras lo que pasó a disposición policial e ingresó en la cárcel, donde permanece desde el 16 de mayo de 2006.