La autopsia realizada en el Instituto Anatómico Forense de Pontevedra a los dos asesinados en Cambados por una venganza supuestamente relacionada con el tráfico de drogas reveló que los cuerpos presentaban señales de haber sido brutalmente golpeados antes de ser abatidos a tiros.

Los jóvenes asesinados fueron maniatados y se les cubrió la boca con una cinta para que no pudieran gritar, y posteriormente se quemaron los cadáveres para no dejar huellas.

Las muertes se produjeron a las doce de la noche del viernes día 2 al sábado 3 de diciembre.

La Guardia Civil piensa que los autores son sicarios profesionales, pero descartó que provengan de Colombia, que contaron con la ayuda del grupo al que pertenecen quienes encargaron las muertes.

Según las fuentes informantes, estas personas enseñaron a los sicarios la zona, situada en un monte al que es complicado llegar, y finalmente eligieron el viejo molino de la parroquia de Castrelo (Cambados) para ejecutar el asesinato.

El crimen ocurrió el pasado fin de semana cuando un grupo de narcotraficantes acabó con la vida de Ricardo y Angel Feijóo en una 'vendetta' por haberse quedado con parte de un alijo de drogas.

Este suceso motivó que el Jefe de la Fiscalía Antidroga, Javier Zaragoza, defendiera ayer la necesidad de combatir la violencia mediante la especialización de la Justicia.

Por su parte, el alcalde de Cambados, José Manuel Cores Tourís, reconoció estar preocupado ya que la población considera algo normal hechos como estos "y no puede ser así".

Añadió que "corremos el peligro de que se extienda, riesgo lo hay y es necesario reaccionar desde el Gobierno y la propia sociedad para que no se repitan estos hechos".