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Concentración en Madrid

Banderas, cánticos y emoción en la Puerta del Sol para recibir a María Corina Machado

Miles de venezolanos arropan a la líder opositora entre banderas, consignas de "libertad" y "elecciones" y el deseo compartido de regresar a Venezuela

La diáspora venezolana durante un encuentro con la líder opositora venezolana, María Corina Machado, en la Puerta del Sol.

La diáspora venezolana durante un encuentro con la líder opositora venezolana, María Corina Machado, en la Puerta del Sol. / EP

Gloria Barrios

Madrid

Miles de venezolanos se concentraron este sábado en la Puerta del Sol para recibir a la líder opositora María Corina Machado en una tarde de banderas, pancartas, música y consignas a favor de la libertad en Venezuela. La céntrica plaza madrileña, convertida durante horas en punto de encuentro de la diáspora, reunió a miles de personas en un ambiente de celebración, emoción y reivindicación.

Según la Delegación del Gobierno, unas 11.000 personas acudieron al acto, convocado tras la entrega a Machado de la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid de manos de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso. Antes de su aparición en el balcón de la Real Casa de Correos, centenares de asistentes fueron llenando la plaza con banderas venezolanas y carteles con lemas como "María Corina, esperanza y libertad""Libertad para los presos políticos" o "Volver a casa a la venezolana".

La espera estuvo acompañada de actuaciones musicales y de un ambiente festivo que, por momentos, se mezcló con el tono reivindicativo de la convocatoria. Durante horas se escucharon gritos de “¡Libertad!”, “¡Elecciones!”, “¡Presidenta!” o “¡Fuera Delcy!”, mientras los asistentes bailaban, se hacían fotos y trataban de abrirse paso entre las vallas bajo un fuerte calor que llegó a provocar algunos desmayos.

Muchos de los congregados eran venezolanos residentes en Madrid y en otros puntos de España que se desplazaron hasta la capital para ver de cerca a la dirigente opositora. En una ciudad que concentra la mayor comunidad venezolana de Europa, la concentración tuvo también aire de reencuentro entre compatriotas y de expresión compartida del exilio.

A las 18.45 horas, Díaz Ayuso salió al balcón de la sede del Gobierno regional para dar la bienvenida a Machado y reivindicar a Madrid como “la casa de la libertad”. Desde allí, la presidenta madrileña recordó el apoyo expresado desde la capital a los pueblos de Venezuela, Cuba y Nicaragua y presentó a la opositora ante una plaza ya entregada.

Machado apareció entonces en el balcón entre una fuerte ovación y gritos de aprobación. Acompañada también por Carolina González, hija del presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia, la líder opositora agradeció a España, a Madrid y a Ayuso el respaldo recibido y aseguró que "muy pronto" se le entregarán las llaves de Caracas. La respuesta de la plaza fue inmediata, con nuevas consignas de "¡Libertad!" y "¡Presidenta!".

La dirigente apenas permaneció unos minutos en el balcón, suficientes para dejar una de las imágenes más celebradas de la tarde. "Con toda esta energía que estoy sintiendo de vosotros, vamos a volver a Venezuela", afirmó ante miles de compatriotas que seguían sus palabras entre aplausos, teléfonos móviles en alto y banderas agitadas desde todos los rincones de Sol.

Pero el momento de mayor cercanía llegó después, cuando Machado bajó a pie de calle y recorrió parte de la plaza para saludar a los asistentes. Sin el marco institucional del balcón, la escena adquirió un tono más cercano: abrazos, fotografías, manos tendidas y breves intercambios con personas que querían trasladarle su apoyo o, simplemente, verla de cerca.

Desde allí avanzó hasta el escenario instalado en la plaza, donde pronunció un discurso más emotivo con una gran bandera venezolana de fondo. Su mensaje apeló a la fuerza de los venezolanos para regresar a su país y mantener viva la aspiración de una transición democrática. "Este es un día que recordaré toda mi vida", dijo, antes de asegurar que el "grito de libertad de Venezuela" había retumbado desde el centro de Madrid.

Entre los asistentes, muchos coincidían en destacar el valor simbólico del acto. Algunos hablaban de esperanza y otros de la necesidad de que el mundo mantenga la atención sobre la situación política venezolana. También había quien vinculaba la lucha democrática con la recuperación de derechos y libertades, o quien veía en la convocatoria un reflejo del sentimiento compartido por otros exiliados latinoamericanos.

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