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La nueva longevidad

Solo uno de cada tres séniors ve prioritario dejar en herencia la casa a los hijos: "Quieren disfrutar del patrimonio en vida"

Un porcentaje creciente de mayores de 55 años apuesta por sacar más provecho de su vivienda debido al deseo de mantener la calidad de vida, de prepararse para la dependencia o de ayudar a los hijos

Una pareja de seniors de viaje por Barcelona.

Una pareja de seniors de viaje por Barcelona. / MANU MITRU

Patricia Martín

Madrid

Tradicionalmente, legar la vivienda a los hijos ha sido una costumbre incuestionable. Sin embargo, entre los nuevos séniors, una generación crecida en los años del 'baby boom', que han llegado a la jubilación con buena salud, mayor nivel educativo y deseo de disfrutar de la vida y del ocio, hay un interés creciente en sacar mayor provecho económico a la vivienda, a la vez que desciende como prioridad dejar el inmueble en herencia. Así, apenas uno de cada tres (un 33%) mayores de 55 años antepone legar el hogar a sus descendientes sobre el deseo de mantener o mejorar su calidad de vida, un porcentaje que ha caído desde el 40% que situaban la herencia entre sus prioridades en 2023, según el VI Barómetro del Consumidor Sénior, elaborado por la Fundación Mapfre.

Al mismo tiempo, ha crecido el porcentaje de séniors que quieren sacar un mayor beneficio económico a su vivienda (hasta un 36%) y el de aquellos que están dispuestos a vender o hipotecar su casa (del 17% en 2022 al 26% en 2025), sobre todo en la franja de edad más joven, los menores de 70 años. Estos datos sugieren un cambio de mentalidad progresivo: el valor simbólico del legado familiar está perdiendo peso frente a una visión más práctica y vitalista de la jubilación, una tendencia que está siendo facilitada por las posibilidades de completar las pensiones con ingresos adicionales procedentes de la vivienda, manteniendo, al mismo tiempo, el derecho a residir en ella.

Así, el mismo barómetro indica que un 28% de la población mayor de 55 años confía en alguna de las alternativas disponibles para obtener ingresos por la vivienda, sin dejar de vivir en ella, especialmente en la hipoteca inversa (que permite obtener rendimiento a cambio de hipotecar una parte de la vivienda), una fórmula que genera confianza en un creciente 15%, frente a quienes prefieren encomendarse a la nuda propiedad (vender la casa pero mantener el uso mientras se viva) o la vivienda inversa (vender a precio del mercado pero seguir viviendo de alquiler en la misma), opciones que van en declive.

Pero, más allá de que ahora existan fórmulas para obtener ingresos del hogar familiar sin abandonarlo, ¿qué motiva a un grueso de los séniors a intentar sacar un dinero que complemente su pensión, en vez de priorizar dejar una herencia patrimonial a sus hijos? El sondeo no explora las motivaciones, pero sus autores sí que se atreven a aventurar varias hipótesis, a la luz de otros datos que incluye el barómetro y que reflejan que la generación 'silver', lejos del estereotipo de que la vejez implica aislamiento y falta de autonomía, viaja y disfruta del ocio con frecuencia, a la vez que mantiene las relaciones sociales y de pareja.

El cambio claro y sostenido en la forma en la que los séniors se vinculan con la vivienda está relacionado con el deseo de disfrutar del patrimonio en vida

Juan Fernández Palacios

— Director del Centro de Investigación Ageingnomics de la Fundación Mapfre

Por ello, Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics que elabora el sondeo, opina que el cambio "claro y sostenido en la forma en la que los séniors se vinculan con la vivienda" está relacionado con el deseo de "disfrutar del patrimonio en vida", para mejorar la situación presente o afrontar el futuro con mayor seguridad, ante posibles situaciones de mala salud o dependencia. "Es un cambio directamente relacionado con una mayor prioridad por el bienestar, la autonomía y la seguridad económica", concluye.

A su vez, Iñaki Ortega, doctor en Economía y codirector del barómetro, apunta que, debido a la precariedad laboral y a la crisis de la vivienda, cada vez más séniors ayudan económicamente a su familia (un 52% en el último año, según la encuesta), por ello una posible "explicación de por qué quieren sacar dinero extra es para dárselo a sus hijos". Esta tesis coincide con el incremento de donaciones que se está produciendo de padres o abuelos a sus descendientes, que han aumentado un 67% en siete años, y que los notarios achacan a un "mecanismo jurídico de solidaridad intergeneracional".

Algunos séniors intenta sacar más rendimiento de su vivienda para afrontar gastos en salud o cuidados que no están resueltos

Carmen Rodríguez-Blázquez

— Epidemióloga experta en envejecimiento

Gastos en cuidados

Al mismo tiempo, Carmen Rodríguez-Blázquez, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y experta en envejecimiento, señala otra teoría: quizá una parte de los jubilados, que tienen pensiones bajas con las que apenas pueden subsistir debido al encarecimiento de los precios, "intenten sacar más rendimiento de su vivienda para tener un ingreso extra o afrontar gastos en salud o cuidados, dado que los cuidados de larga duración no están resueltos por la ley de dependencia". "Esta tendencia puede coincidir con aquellos que no tienen dificultades económicas pero quieren disfrutar más de la vida, porque los séniors participan del ocio muchísimo", añade.

Relacionado con todo lo anterior, Manuel Cid, director de Innovación y Desarrollo de Home Living, apunta que la mayor esperanza de vida de la población "implica más tiempo consumiendo servicios de salud", por lo que "parece que la vivienda ha perdido esa parte cultural de dejarla en herencia y está siendo percibida como un bien útil para monetizar y financiar costes asociados a lo que implica la mayor longevidad". Al mismo tiempo, indica, buena parte de las generaciones más jóvenes ahora son más independientes profesionalmente y tienen más movilidad, por lo que "heredar casa no les resulta tan práctico".

Ahora las familias son más pequeñas y probablemente una parte de los séniors no tienen herederos directos a quien legar

María Miyar

— Directora de Estudios de Funcas

En esta línea, María Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas, indica dos claves más. Por un lado, que ahora las familias son más pequeñas "y probablemente una parte de los séniors no tienen herederos directos a quien legar". Y, por otro lado, como la esperanza de vida se está alargando tanto, "en la etapa final de la vida de una persona longeva los hijos ya están situados laboralmente y tienen su propia vivienda, por lo que para algunos mayores dejar la casa en herencia ya no es tan importante, dado que sus hijos ya tienen la vida solucionada".

'Coliving'

La tendencia de intentar sacar más rendimiento económico de la vivienda coincide con un mayor interés por fórmulas residenciales como los 'coliving' o 'cohousing' séniors, diseñados para las personas que quieren tener un envejecimiento activo que combine la independencia personal con servicios y casas adaptadas a la dependencia. Según el barómetro, tres de cada 10 mayores de 55 años contempla mudarse a un 'coliving', el doble de quienes consideran la posibilidad de mudarse a una residencia para la tercera edad.

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