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Supervivientes de la tragedia de Adamuz

Daniela, de La Habana al vagón 2 del Alvia: "Fueron horas muy difíciles, no paraba de pensar en su familia, tan lejos"

Becada por la Universidad Internacional de Andalucía, la estudiante y profesora cubana sobrevivió al accidente ferroviario de Adamuz y se recupera en el hospital de Córdoba, donde este jueves fue operada y está siendo arropada por la comunidad universitaria de Santa María de La Rábida en Huelva

Daniela Arteaga

Daniela Arteaga / El Correo

Sevilla

Daniela Arteaga Martínez está viva. Y esa frase, hoy, lo significa todo. El accidente de Adamuz ha segado la vida de 45 personas y ha dejado 125 heridas, cinco de ellas menores. Pero Daniela también está lejos, muy lejos, a más de siete mil kilómetros de su casa, de su familia y de los abrazos que normalmente llegan primero cuando ocurre una tragedia. Daniela es cubana, natural de La Habana. Profesora del Instituto Superior de Diseño (ISDi), había llegado a España con una beca de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) para cursar el Máster Universitario en Educación y Comunicación Audiovisual. Ese domingo aterrizó en el aeropuerto de Barajas y, pocas horas después, tomó el tren Alvia 2384 rumbo a Huelva, donde debía incorporarse a la fase presencial del máster en la sede de Santa María de La Rábida como becaria residente durante tres meses de una institución por cuyas aulas han pasado desde Mario Benedetti a Juan Velarde, de José Saramago a Federico Mayor Zaragoza o Antonio Muñoz Molina.

Daniela nunca llegó a Huelva.

Viajaba en el vagón 2 del tren cuando se produjo el descarrilamiento en Adamuz, al norte de la provincia de Córdoba. En aquel Alvia viajaban otros cuatro ciudadanos de origen cubano. Daniela sobrevivió. Otra de las pasajeras, Tamara Valdés, residente en Aljaraque y directora de una inmobiliaria en Huelva, falleció en el accidente.

Cuando se conoció el accidente, María de la O Barroso González, directora de la sede de Santa María de La Rábida de la UNIA, comenzó a hacer recuento entre los estudiantes que debían llegar esa noche a la residencia universitaria. Faltaban dos personas: Daniela y un profesor que viajaba desde Murcia. "Ahí empezamos a temer lo peor", recuerda al otro lado del teléfono.

Daniela fue operada el jueves de una vértebra rota: se recupera en el Reina Sofía

María de la O se desplazó a la estación de Huelva, destino final de un tren que nunca llegó y que en las primeras horas del accidente se convirtió en el epicentro del dolor, la incertidumbre y la tragedia. De 45 fallecidos, 27 son de Huelva. Preguntó, repreguntó, llamó sin descanso al teléfono de Daniela. Nada. El profesor dio señales de vida más tarde: viajaba en el vagón 5 y fue una de las personas que logró alertar a los servicios de emergencia. De Daniela no había rastro.

La madrugada avanzó sin noticias. A las siete, a las ocho, a las nueve de la mañana, no paró de llamar. Hasta que por fin el Hospital Reina Sofía dio una respuesta sobre las 9.30 de la mañana: Daniela estaba allí. "Fueron horas muy difíciles, no paraba de pensar en su familia, tan lejos. Pensaba cuándo llamarlos, cómo llamarlos, deseando que apareciera pronto", relata la directora de la sede onubense. "Cuando en uno de los muchos teléfonos a los que llamé me dijeron que estaba viva, me emocioné", relata Barroso, licenciada en Ciencias Empresariales por la Universidad de Sevilla y Doctora en la Universidad de Huelva.

Desde el lugar del siniestro, Daniela había sido trasladada al Reina Sofía. Presentaba fracturas en varias costillas, contusiones en la cabeza y una vértebra rota que quedó aplastada a causa del impacto. Este jueves fue intervenida quirúrgicamente y la operación resultó satisfactoria. Su estado es estable y se recupera favorablemente.

Desde el primer momento, la UNIA activó un acompañamiento constante. El rector, José Ignacio García Pérez, y la propia María de la O se desplazaron al hospital para visitarla y han mantenido un contacto directo con su familia en Cuba. También la ha acompañado la defensora universitaria, María Carmen Balbuena, natural de Córdoba, explican fuentes de la UNIA. "Sentimos una responsabilidad especial por los estudiantes que vienen de fuera, que están solos aquí", explica María de la O.

Estos días se ha desvivido, coche arriba y abajo, de Huelva a Córdoba, por acompañar a Daniela y solventar todo lo que ocurre cuando llegas a un país y de golpe pierdes todo lo que traías en la maleta, desde ropa a documentos oficiales -tenía visado para tres meses-, aunque evita dar a esta una importancia mayor: "Estamos haciendo lo que nos gustaría que hicieran con nosotros si ocurriera lo mismo, te pones en su situacion".

La universidad activó no solo sus protocolos, sino algo más difícil de formalizar: una red de cuidado humano

El accidente le arrebató también todo lo material. Su maleta quedó en el lugar del siniestro y, pese a las gestiones realizadas con Renfe, aún no ha podido recuperarse. Daniela se quedó sin ropa ni objetos personales. En estos días, la comunidad cubana en España y el entorno universitario han comenzado a movilizarse para ayudarla. La universidad activó no solo sus protocolos, sino algo más difícil de formalizar: una red de cuidado humano.

Mientras tanto, el Reina Sofía se ha convertido en su refugio. Un hospital que ha demostrado, en medio de la tragedia, su capacidad de atención en momentos de crisis. Este fin de semana, un amigo llegado desde Cataluña podrá estar con ella.

Daniela está lejos de casa, pero no sola. Desde una cama de hospital en Córdoba, rodeada de acentos distintos al suyo, empieza ahora una recuperación lenta. Y, lo que es más importante, podrá contarlo.

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