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Crisis Salud

Una marea rosa toma Sevilla por la sanidad pública: "Nuestra política es vivir"

La asociación de mujeres con cáncer de mama, Amana, reúne a miles de personas venidas de toda Andalucía para reclamar "transparencia" en la información sobre los fallos del cribado y defiende que esta crisis es "un antes y después"

Una marea rosa protesta en Sevilla por los retrasos del cribado del cáncer de mama

PI STUDIO

Victoria Flores

Sevilla

No cabe nadie en la explanada frente al Palacio de San Telmo. Una marea rosa, formada por alrededor de 30.000 personas y encabezadas por mujeres ha tomado este domingo el centro de Sevilla para reclamar soluciones ante la crisis sanitaria desatada por las incidencias y los retrasos en los cribados del cáncer de mama en Andalucía. El abanico de proclamas y lemas que se ha escuchado ha sido tan amplio como contudente: "La sanidad no se vende, se defiende"; "El cáncer no espera, nosotras tampoco" o "Moreno Bonilla fuera de Sevilla", "Moreno dimisión". Una manifestación que no se parece a ninguna otra: muchas mujeres de mediana edad, acompañadas de sus familias, se han echado a la calle este domingo. A la espera de la cifra que oficialmente traslade la Subdelegación del Gobierno, las primeras cifras que ha facilitado Comisiones Obreras (que ha participado en el montaje de la convocatoria) es de unas 30.000 personas, que han tomado la explanada hasta la Avenida de la Constitución, los jardines del Cristina y los alrededores de la sede oficial del Gobierno de la Junta.

Esta teta ya no existe”, “ni un fallo más, ni una mujer menos” o “esperar un diagnóstico es vivir con miedo” son algunas de las frases que se han podido leer en las de pancartas que los manifestantes han mostrado en esta calurosa y nublada mañana de domingo. Vestidos con distintas tonalidades de rosa y portando imágenes de mamografías en muchos casos, los manifestantes han dado gritos de ánimo a favor de Amama, asociación que destapó esta situación y que ha sido la única en tomar la palabra. Los gritos contra el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, se han repetido durante toda la mañana.

“Nuestra política es vivir”, ha asegurado la presidenta de Amama, Ángela Claverol, que ha subido a un escenario junto a otras mujeres de la asociación y tres afectadas por los retrasos: Anabel, Charo y Cristina, que agradecían emocionadas el respaldo de la multitud. En la protesta también han estado Mareas Blancas, de hecho, uno de los principales gritos escuchados ha sido “sanidad, pública y de calidad”. Representantes de los sindicatos UGT y CCOO y de los tres partidos de izquierda en el Parlamento de Andalucia han estado presentes entre el público.

Amama da el paso para reunirse con el Gobierno

Desde Amama han propuesto al presidente de la Junta una reunión para la próxima semana. Hace un mes que saltó la noticia sobre los fallos en los cribados y desde entonces sólo se han reunido, al principio de esta crisis, con la ya ex consejera Rocío Hernández. Desde entonces, y a medida que se ha agravado esta crisis, no se ha producido una reunión entre el Gobierno y Amama, ni con el presidente ni con el nuevo consejero, Antonio Sanz. Primero fueron los problemas de agenda del presidente y después la negativa de la asociación los que impidieron un encuentro. Sin embargo Claverol ha cambiado de opinión: "Me ofrezco a una reunión, me importa un rábano que me desprestigie", ha explicado en declaraciones a El Correo de Andalucía. Cuando Amama denunció en la Fiscalía la supuesta manipulación de las mamografías en la plataforma Clicsalud, desde el Gobierno andaluz hablaron de infundios. Además, en los últimos días la asociación ha sido víctima de una campaña de desprestigio en redes sociales.

En realidad, Claverol ha explicado que ya se ha reunido con los tres últimos consejeros de Salud de los gobiernos del PP. "Llevamos desde el año 2021 peregrinando a la Consejería de Salud". Primero fue con el actual presidente del Parlamento, Jesús Aguirre, quien, según recuerda, las llamó "miedicas". Después, con la actual consejera de Sostenibilidad, Catalina García, que lamentan que "obvia parte de la información". El último encuentro fue con la ya ex consejera de Salud y Consumo, Rocío Hernández, a quien le contaron, "con lágrimas en los ojos", que les habían "destruido la vida", pero ella "no borró esa sonrisa de su cara": “No tiene ni nombre”.

Pese a las diferencias con el Gobierno y los gritos de la multitud exigiendo la dimisión del dirigente popular, las mujeres de Amama han evitado aplaudir y arengar este tipo de gestos y su única declaración al respecto ha sido señalar que mientras los políticos “luchan por su supervivencia política” ellas lo hacen por su “supervivencia”.

“Queremos conocer las dimensiones de lo que está pasando”, ha exigido Claverol entre los aplausos de los presentes, que también ha pedido una Comisión parlamentaria que investigue qué ha ocurrido. Esta semana tanto Sanz como Moreno han evitado dar datos en sede parlamentaria, pese a las peticiones de la oposición, de lo que ha ocurrido. Ni qué, ni por qué, ni cuántas mujeres hay afectadas. No ha sido hasta el viernes cuando la Consejería de Sanidad informó, tras la constitución de la comisión de seguimientos, de que la cifra de afectadas ascendía a 2.317. Para Amama esa cifra queda muy lejos: "No son 2.000 ni 2.317, son 20.000".

Desde el escenario también ha tomado la palabra Cristina Medina, actriz, miembro de Amama y paciente oncológica: "Estamos hasta el coño de ánimo, animo, ánimo. Nos animaríamos si nos atendieran todos esos profesionales que se han tenido que marchar fuera de Andalucía a trabajar. Basta ya. Nos tratan como una enfermedad común". Desde el escenario, Medina ha reclamado "que se conozca públicamente que ha pasado con una auditoría externa, sin cuñadismos", y para quienes han tratado de deslegitimar su lucha ha aclarado: "No estamos aquí por política; queremos vivir".

Esta no es la primera manifestación que convocan las afectadas. Ya el pasado 8 de noviembre, miles de personas se concentraron ante la puerta del Servicio Andaluz de Salud (SAS). Personas de distintas ideologías, edades y realidades sociales se dieron cita en la Avenida de la Constitución de Sevilla para reclarmar acciones al Gobierno andaluz. Apenas un rato después, la hasta entonces consejera de Salud y Consumo, Rocío Hernández, presentó su dimisión. Las movilizaciones se han replicado por toda Andalucía desde entonces.

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