En A Coruña
Un Santiago Peregrino, un relieve y dos capiteles, sorpresas de la Casa Cornide
Vigo Trasancos: "Todo lo que es movible está en otro sitio. De la época de Cornide, nada"

Casa Cornide, este lunes, en el día de su apertura al público. / Casteleiro / Roller Agencia
La Casa Cornide está "vacía" o casi vacía. En las estanterías no hay libros y apenas hay muebles. "Todo lo que es movible está en otro sitio. De la época de Cornide, nada", resume el historiador Alfredo Vigo Trasancos, que pudo, por primera vez, entrar en el palacete, después de haber estudiado sus planos con detenimiento y de realizar el exhaustivo informe que dio pie a que fuese declarado Bien de Interés Cultural en 2023.
En la entrada, justo desde la calle, se puede ver una gran escultura medieval de Santiago Peregrino. "De aquí no era. Vendrá de algún sitio", resume Vigo Trasancos, ya que la estatua está encastrada a la pared. A mano izquierda, en el vestíbulo hay una representación de una Santa Bárbara y una Santa Catalina y algún personaje más, del que se desconoce también su origen.

Redacción
En las escaleras del fondo hay "dos capiteles presumiblemente góticos" que tienen, según ha explicado Vigo Trasancos, "el arranque para dos columnillas que probablemente puedan provenir de un claustro, quizá gallego, aunque no sabemos de cuál", ha precisado el historiador, que destaca que el valor del edificio es, sobre todo, arquitectónico.
"Hay dos puertas que imitan a las del Hostal de los Reyes Católicos, tardogóticas, muy curiosas por su morfología, pero que son nuevas". En la escalera secundaria los Franco incorporaron, según ha comentado Vigo Trasancos, la escalera antigua, del siglo XVIII, que tenía el Hospital de Caridad que estaba donde ahora está el instituto de Zalaeta". En la escalera principal, si bien se conservan peldaños originales, colocaron encima una "balaustrada, unos pedestales y jarrones de piedra que imitan a los del Hospital de Caridad", ha precisado el historiador. En su informe no constan estos elementos, como tampoco la gran lámpara de araña del salón principal, que se puede adivinar desde fuera y una chimenea de mármoles, muy palaciega, que parece moderna, aunque hecha a imagen de las antiguas y que, en lugar de tiro tiene un espejo.
Vigo Trasancos concluye que todo lo que los Franco se podrían haber llevado ya no está en la Casa Cornide, así que, la imagen que ofrece la vivienda es de un hogar vacío, compartimentado en varias zonas habitables, en las que la familia realizó modificaciones para que los miembros de la familia pudiesen tener sus espacios diferenciados. Eso ha dejado una imagen de la vivienda muy laberíntica en la que hay muchos baños y muchas puertas."Por fin los Franco cumplen la ley y abren la Casa Cornide al público. Es un bien público que pasó a manos privadas en una época en la que el dictador y su familia entendían que todo les pertenecía", ha comentado la alcaldesa, Inés Rey, tras esta primera visita.
"Por fin los Franco cumplen la ley y abren la Casa Cornide al público. Es un bien público que pasó a manos privadas en una época en la que el dictador y su familia entendían que todo les pertenecía", ha comentado la alcaldesa, Inés Rey, tras esta primera visita. El portavoz del BNG, Francisco Jorquera, ha manifestado su deseo de que esta apertura sea el primer paso para "la restitución" del inmueble para el patrimonio público, como ocurrió con el Pazo de Meirás.
"La casa da muchas lecturas porque nos permitió conocer elementos interesantes del siglo XVIII, particularmente, una de las habitaciones del sótano, que conserva unos techos de piedra formidables, impresionantes y que son originales. En el vestíbulo hay mezcla de originales y nuevas. Hay incorporados adosados elementos, relieves, alguna estatua y algún capitel que llegaron de lugares imposibles de determinar en una primera visual", ha relatado Vigo Trasancos.
En la zona superior domina la reforma de los años 60, muy laberíntica y con azulejos y papeles pintados de todos los estilos y colores, desde barcos a flores pasando por animales, con una enorme estancia en la que el suelo está visiblemente apolillado. Se conservan en el inmueble cortinas y algunos efectos personales de sus otrora habitantes, como unas zapatillas de andar por casa de la talla 36. En la Casa Cornide, al entrar, huele a edificio antiguo, como las iglesias o las viviendas de piedra y, esta mañana, en la planta de arriba, también a sopa. En los cajones se conservan todavía vestigios de la dictadura, como un papel amarillo con el águila imperial y un membrete que pone: "El Jefe del Estado. Generalísimo de los Ejércitos Nacionales" o unas octavillas de propaganda franquista. No son las impresas las únicas águilas que le saltan a la vista a los visitantes, también las hay en los azulejos de un baño y en el de una cocina que es de color azul y que conserva todavía platos de flores en sus estanterías que ahora podrían ser considerados vintage.
Los Franco no se han llevado los muebles de la biblioteca, pero sí los libros, según han explicado los visitantes, que se han encontrado la casa casi vacía en este primer día de puertas abiertas y en el que han destacado la sensación de falta de contenido que arroja la Casa Cornide en este su primer día de apertura al público. En el segundo turno de visitas ha entrado Jorge Rodríguez, un vecino de A Coruña, con sus dos hijas, que dio con estas entradas "de casualidad" y que destaca que la imagen de la casa es de un hogar "abandonado".
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