A finales de 1957 se abría en ronda Norte, una zona en pleno crecimiento, uno de los grandes cines murcianos: el Gran Vía.

La inauguración corrió a cargo del film alemán "El gran amor de Ana Amón", calificado por la censura de la época de inmoral, lo que produjo cierta polémica en la sociedad murciana de su tiempo.

A pesar de estrenos sonados, como ‘Las nieves del Kilimanjaro’, ‘Niágara’ o ‘Música y lágrimas’, que llenaron el local, su primitiva empresa lo traspasó poco después al circuito Iniesta, que comenzó su programación en la sala en 1959.

Su maquinaria era una de las mejores de la época, y su pantalla proyectaba un excelente cinemascope.

La decoración corrió a cargo de Chys, y la prensa de la época destacaba lo agradable de la misma y lo confortable de sus butacas.

Durante los 26 años siguientes se dedicó sobre todo a reestrenos, y fueron muchos los murcianos que hicieron de éste su cine favorito.

Cerró sus puertas en 1985, siendo uno de los últimos cines clásicos de la capital en cerrar. Su último gran éxito, con el cine a reventar, fue protagonizado por la Universidad de Murcia, cuyo cineclub Luchino Visconti exhibió un programa triple de Hitchcock en el que se proyectó ‘Pero quién mato a Harry’, ‘La ventana indiscreta’ y ‘Vértigo’, tres obras maestras que abarrotaron sus 1.100 butacas y con las que este viejo cine dijo prácticamente adiós. El éxito fue tal que, a pesar de que las entradas eran gratuitas, se detectaron más de un centenar de entradas falsas, lo que produjo un considerable problema en algún momento.