Mi fábrica de sueños

Doctor Zhivago en España

Portadas

Portadas / L. O.

Pascual Vera

Probablemente, ni Omar Shariff ni Julie Christie habían pasado más calor que aquel año 1965, cuando rodaron en España Doctor Zhivago a las órdenes de David Lean.

El director había venido a España para hacer una gran superproducción que levantara a la Metro, en horas más bajas que nunca.

Madrid y Soria se convertirían en Rusia, y las nevadas de ambas provincias ayudarían a hacer pensar que estábamos en Moscú, la estepa rusa y Siberia. Pero 1965 fue el año más cálido en cincuenta años, las nevadas no llegaban, y el equipo de rodaje tuvo que conformarse con sal y nieve artificial. Mientras tanto, los extras, que cobraban mil pesetazas por día, embutidos en trajes de pieles, pasaron a cobrar 1500 pesetas más si hacía calor, y otras mil si debían dormir en el mismo set de rodaje, una fortuna para los sorianos y los habitantes del barrio de Canillas, que entonaron con ganas en aquellas fechas la Internacional en pleno Madrid ante la mirada suspicaz de la Policía franquista.

La película tardó casi un año en rodarse, pero cumplió su cometido: se convirtió en la película más taquillera desde Lo que el viento se llevó. Y salvó la Metro.