20 de octubre de 2020
20.10.2020
La Opinión de Murcia
Crisis del coronavirus

Un hostelero catalán se niega a cerrar su bar pese a recibir una multa de 60.000 euros

"Tengo todas las medidas de seguridad y más que en el metro, autobús o tren", señala el empresario

20.10.2020 | 14:40
El dueño dice no poder soportar otro confinamiento.

El dueño de un restaurante de la localidad costera de Malgrat de Mar (Barcelona) se ha negado a cerrar el negocio, tal como ordenó la Generalitat para atajar el contagio de coronavirus, y lo mantiene abierto desde el viernes a pesar de que ya ha sido multado con 60.000 euros.

Tal como ha explicado en una entrevista con Efe Manuel Fernández, dueño del restaurante Brasería Los Olivos, ha decidido mantenerse en sus trece porque considera injustas las restricciones impuestas por el Govern y porque necesita trabajar, ha subrayado, para "poder comer".

Según el empresario, su local no está "preparado" para ofrecer comida a domicilio, por lo que de seguir con la normativa del ejecutivo catalán debería cerrar, un extremo que dice no poder "aguantar".

"Después del último confinamiento me he gastado el poco dinero que privadamente he podido sacar para pagar todas las deudas. Un segundo confinamiento yo no lo puedo aguantar", ha dicho en referencia al cierre de la restauración y otros comercios decretado por el ejecutivo catalán durante 15 días.

Por eso, para Fernández, la única alternativa pasa por mantener su restaurante en funcionamiento y, con los ingresos que logre, ir fraccionando las multas: "Lo único que puedo hacer es abrir y seguir con la distancia de seguridad de metro y medio".

Además de habilitar una mesa sí y otra no, asegura tener el local "bien aireado", con las ventanas y la puerta abiertas, para que "cambie el aire" y disminuya el riesgo de contagio, algo que, ha reprochado, no ocurre en el transporte público.

"Aquí tengo todas las medidas de seguridad y más que en el metro, autobús o tren, que no los obligan a cerrar y sin embargo la gente está apelotonada", ha dicho para agregar: "Ha llegado un punto que no tengo para comer, tendré que hacer algo (...). No estoy robándole a nadie, estoy trabajando".

A raíz de su decisión, el pasado sábado la policía acudió a su restaurante para que lo cerrara, pero ante su negativa lo acabó multando con 30.000 euros, que se doblaron al día siguiente, cuando los agentes regresaron, pero él -ha admitido- no "desistió" de su actitud.

"Cuando el señor Illa, Fernando Simón o Pere Aragonès me expliquen por qué en el tren, autobús o metro van 'petados' y no se contaminan (...) me convenceré", ha aseverado en alusión al ministro de Salud, Salvador Illa, al director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias y al vicepresidente del Govern en funciones de president, respectivamente.

Por ahora, continúa abierto pero de momento este martes no le han multado aunque, ha aseverado, tiene intención de hacer frente a todas las sanciones: "Con lo que trabaje, iré sacando para pagar esa multa. Si cierro, no podré pagar".

Y es que, como él mismo ha recalcado, tiene una "estrategia legal" para "poder fraccionar los pagos": "Sean 60.000, 80.000 o 120.000, las multas que me pongan, las pagaré", ha insistido.

Fernández también ha explicado que este fin de semana ha contado con bastante clientela que acude a comer y se marcha sin alargar el tiempo que pasa en el interior y a quienes advierte que aunque es posible que la policía les pida la documentación si los ve consumiendo, "legalmente" no los pueden multar.

"A todos les advierto que es posible que venga la policía, les pida documentación, que los invite a salir y que ellos pueden hacer lo que quieran", ha resumido.

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