08 de abril de 2019
08.04.2019
La Opinión de Murcia
Toros

Otro clásico: 12 orejas y tres rabos

El XXV Festival a favor de la Asociación Española contra el Cáncer resultó entretenido, como viene siendo habitual

08.04.2019 | 00:36
Otro clásico: 12 orejas y tres rabos

Jornada festiva en la Condomina que acogía una nueva edición, y ya van 25, del Festival a favor de la Asociación Española de la Lucha contra el Cáncer.

Aunque se registró dos tercios de entrada, fue una de las más flojas que se recuerda en toda la historia del Festival, quizás sería el momento de reducir los participantes o adelantar los prolegómenos.

No faltó el presidente de la Asociación Española en Murcia, Manuel Molina Boix, así como su antecesor el doctor Agustín Navarrete. Tampoco faltaron las agrupaciones que la asociación tiene en los municipios de la Región.

En el plano político estuvo presente el presidente del Ejecutivo regional, Fernández López Miras, así como el consejero de Presidencia, Pedro Rivera, y diferentes representantes políticos de la Región.

Abrió el festival Sergio Galán, que brindó al público. Hasta en nueve ocasiones fue llamado el burel a los burladeros, quitándole al espectáculo la emoción que conlleva recibirlo y frenarle el ímpetu a salida, ya sea en el toreo a pie o a caballo. Dos rejoncillos colocó Galán antes de montar a Embroque para ejecutar el tercio de banderillas, antes de que el remolón de Los Espartales se echara al suelo como si estuviera en la dehesa. Cerrando la suerte con Bambino, con el que acortó los terrenos y clavando al estribo. Tres pares de cortas y rejón de muerte trasero, consiguiendo desorejar a su rival.

Sacó mucho los brazos y largo el capote al recibo, para lancear después con gusto. Llevo el toro al caballo con vistosas chicuelinas al paso, recibiendo esté un breve y protestado picotazo. En la raya de picadores realizó una primera tanda en redondo, atisbo de su peculiar estilo para gustarse después, ya más metido en los medios, donde el toro mostraba unas condiciones excelentes, un poco más acelerado por la izquierda donde entre el viento y el toro la tanda resultó más atropellada. El lado bueno era el derecho, donde Conde se volcó en él, llegando a sacar a relucir algún apunte de su personalísimo toreo. Concluyó con media estocada en la suerte contraria y nuevamente los tendidos parecían la ladera de un monte nevado de Sierra Espuña. Desorejó a su enemigo.

Profeta en su tierra

Rafaelillo saludó a su toro, lanceando de rodillas para torear por verónicas a compás abierto después, cerrando con una revolera. Quite por chicuelinas rematadas con una larga cordobesa. También comenzó de rodillas con la franela, para citar de largo y ejecutar un manojo de derechazos con la muleta baja, ante otro toro colaborador. Buen comienzo en el toreo al natural, aunque saliendo un poco rebrincado la final de la serie. Volvió de nuevo a la derecha, donde se mostraba más dominador, allí intercaló molinetes al toreo en redondo con algunas fases muy interesantes. Concluyó de casi entera volviendo a hondear los pañuelos en la Condomina. Tras la fuerte petición obtuvo el máximo de trofeos.

Larga cambiada del Fandi y lances muy ajustados por verónicas quebrando incluso la cintura, colocando también al toro para la puya por chicuelinas. Después llegó quite alternando chicuelinas y tafalleras. En su fuerte, las banderillas llevó el clamor a los tendidos tras colocar cuatro pares, el último por los adentros. Brindó al toro al generoso y colaborador público. Innegable entrega del granadino, dando comienzo a su faena de muleta, rodilla en tierra, en los terrenos de la entrada de sol. Daba pausas entre serie y serie por la derecha, sobresaliendo dos tandas cerradas con martinetes. Por el pitón izquierdo fue más breve, aunque intentó dar profundidad a los naturales. Con molinetes, desplantes, rodillas en tierra y manoletinas dio por finalizada la faena. Suerte natural en los medios y estocada con muerte de toro bravo, consiguiendo el máximo de trofeos.

Con verónicas templadas y manos bajas se fue sacando Perera al cuarto de lidia a pie hasta los medios, intentando colársele el toro a última hora, sin que el extremeño se descompusiera. Otro quite con chicuelinas alternadas por tafalleras, en está ocasión a pies juntos. También brindó Perera al respetable. Un pequeño achuchón se llevó al inicio de faena de muleta, tras ejecutar templados muletazos rodilla en tierra, señalando el toro esa condición de 'buscar'. En los medios y quito tiró con poderío del burel, pasándoselo ceñidísimo, lo mismo hizo al natural hasta llegar a ser desarmado. Pase cambiando y tanda de derechazos profundos, ligando los pases, pisando los terrenos propios del toro e intercalando de pecho con circulares, martinetes y cambios de manos, sin apenas mover los pies. Faena de valientes, cerrada con trincherazos. Suerte natural, concluida de un feo bajonazo y estocada en lo alto, consiguiendo finalmente dos orejas.

Muchos gusto y sabor en las templadas verónicas con las que López Simón saludó al quinto, cerrando series con chicuelinas y larga cordobesa. De nuevo se repitió la manera de llevarlo al caballo y el quite posterior con chicuelinas y tafalleras, y nuevo brindis al público, idéntico guión que sus anteriores. Gesto de entrega, por parte de López Simón, rodillas en tierras con una serie de ejecución extraordinaria. El toro, el único 'colorao' del encierro estaba resultando magnífico y el madrileño lo aprovecho, sobre todo por el pitón derecho, donde interpretó el toreo clásico en su versión artista. Estuvo muy valiente con la zurda donde el toro acometía con más fuerza. Toreo alegre que caló en los tendidos concluyendo de manera muy valiente con pases por la espalda sin mover los pies. Intento de matar recibiendo y estocada, ambas en la suerte contraria. Finalmente se llevó el máximo de trofeos: dos orejas y rabo.

A la puerta de chiqueros se fue el joven Trigueros a esperar a su novillo, saliendo airoso del gesto a pesar que el bien presentado bicho le pasó muy cerca. Después le templó mucho las embestidas en el mismo centro del ruedo. El primer par de banderillas fue a parar a los cuartos traseros, doliéndose mucho el eral. El de Javalí Nuevo le brindó la muerte de este novillo a sus paisanos, y se fue a colocarse de rodillas a los medios, de manera muy valiente y decidido, llegando incluso a querer hacer bernardinas en esa posición. Ya d en pie citó de lejos para torear en redondo, dándole temple y hondura a los muletazos, donde puso pinceladas de garbo al salirse de la cara del novillo. Con gusto también estuvo al natural, y mostrando recursos al verse 'apretao', aunque sufriera un par de enganchones. Buenas trazas dejó el joven, al que hay que seguir con interés, lo de espada es cuestión de práctica. Se le concedió una oreja, aunque tampoco sea cuestión de confundir al joven toricantano, que esta en los inicios de una difícil profesión, donde consiguen llegar muy pocos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook