31 de marzo de 2019
31.03.2019
La Opinión de Murcia
Entrevista
Coronel del Ejército del Aire

Ángel Gómez de Ágreda: "Las redes sociales lo saben todo y nos manipulan"

"Harán lo que quieran con nosotros si perdemos la privacidad"

30.03.2019 | 20:14
Ángel Gómez de Ágreda: "Las redes sociales lo saben todo y nos manipulan"

Las nuevas tecnologías determinan nuestra forma de comprar, votar y hasta de pensar, advierte Ángel Gómez de Ágreda, coronel del Ejército del Aire y experto en ciberseguridad, bregado en mil batallas que ahora se disputan en el campo virtual de las redes sociales. "Damos nuestros datos sin conocer las consecuencias" ,subraya en 'Mundo Orwell' (Ariel) Gómez de Ágreda al tiempo que reclama a la prensa tradicional que recupere su papel de cuarto poder para ofrecer a los ciudadanos una información veraz.


¿Llega la actual manipulación informativa a determinar nuestra manera de pensar?

Sí, y lo hace con contenidos que saben que nos gustan para que construyamos nuestra forma de entender el mundo.

¿Por qué el acceso a tantísima información no nos hace más libres?

Tenemos tanta información que somos incapaces de procesarla. Además, la información que nos llega es tan parcial que hace imposible atisbar la realidad. Todo se mueve alrededor de intereses comerciales que modelan nuestra forma de pensar, de comprar y hasta de votar.

¿Cómo funcionan las cámaras de eco en las que estamos instalados sin darnos cuenta?

Ahora formamos parte de pandillas virtuales que nos convencen de que estamos en posesión de la verdad y nos radicalizan.

Los bots nos ofrecen cebos atractivos.

Los bots repiten machaconamente lo que queremos oír porque saben todo de nosotros. La publicidad ahora es personalizada y tiene en cuenta hasta nuestro estado de ánimo.

¿Cómo podemos desactivar las granjas de trolls que montan los equipos electorales de los partidos?

Con otras granjas de trolls que reconozcan a quienes pretenden radicalizarnos y fomentar el odio. Hacen falta acciones judiciales para combatir esas granjas.

¿Cómo debe reinventarse la prensa, hoy tan desacreditada?

La prensa tiene que volver a ser la proveedora de noticias y de análisis de las noticias sin caer en los titulares escandalosos. Las redes sociales se aprovechan de los titulares de buenos periodistas sin someterse a su ética. La prensa debe asumir el papel de cuarto poder para ofrecer información de calidad.

Dice usted que la guerra de la información y la desinformación se libra dentro de nosotros. ¿Cómo es eso?

Lo que se busca en cualquier guerra es vencer la voluntad del otro a golpe de gatillo o, como ahora, a golpe de clic. Necesitamos Estados que nos defiendan de esos ataques y más educación.

Los bancos y hasta los propios Estados están tan en crisis como la prensa.

Lo que ocurre es que han desaparecido los intermediarios que ofrecen un servicio al consumidor. Las redes sociales son automáticas y lo abaratan todo. Los bancos lo sufren también y las grandes tecnológicas tratan ahora de usurpar las labores de los Estados.

¿En qué ha cambiado la manipulación en el 70 aniversario del mundo distópico orwelliano?

Las nuevas tecnologías han convertido a las personas en entes transparentes. Como lo conocen todo de nosotros llegan con facilidad al corazón y a los sentimientos con mensajes precisos para dirigir nuestras decisiones.

Los valores vigentes desde la Ilustración se encuentran amenazados.

Las redes sociales nos convierten en piezas de un engranaje de una maquinaria superior que relega al individuo.

¿Cómo debemos prepararnos para sobrevivir en esta época de tan vertiginosos cambios tecnológicos?

Hay que fomentar las humanidades y aumentar el nivel de educación de la gente en valores éticos y morales. El mundo tiene que seguir siendo de las personas. Las máquinas nos tienen que ayudar sin que dejemos de ser nosotros.

¿Es individual la única emancipación real posible?

Para construir una sociedad es imprescindible el desarrollo de los valores de cada una de las personas que la conforman.

¿Cree de verdad que estamos jugando a ser dioses en un mundo virtual?

Sí, porque creamos inteligencias artificiales a las que queremos conceder derechos y reclamar responsabilidades cuando son obra nuestra. Nos queremos lavar las manos por lo que puedan hacer.

¿Pueden llegar a aplastarnos y dejarnos sin sitio en el mundo?

Dependerá de cómo construyamos y controlemos esas inteligencias artificiales. Habrá un problema si construimos dos mundos separados y si delegamos en las máquinas la capacidad de dirección porque si nos proponemos competir con las inteligencias artificiales, perderemos la batalla.

¿Cómo podemos redefinirnos como seres humanos sin ataduras en estas circunstancias?

Para no tener ataduras hay que disponer de información plural y poder decidir con libertad. Si el ritmo de los titulares sigue manteniendo nuestras vidas y prescindimos de la reflexión, la empatía y la lógica, estaremos condenados a ser personas atadas a medias verdades.

¿Es el ser humano la medida de todas las cosas?

Deberíamos serlo para no ser tan solo engranajes que beneficien a unas elites que sacan partido de nuestras conexiones como individuos.

¿Es una utopía soñar con que los robots nos procuren un mundo más humano que el actual?

Espero que los robots ganen el pan por nosotros para que tengamos así más tiempo para relacionarnos y reflexionar. Sería como la sociedad griega de Sócrates y Platón donde el trabajo lo hacían los esclavos y las élites pensaban y se relacionaban.

Pero si somos sustituidos como trabajadores y se implanta un sistema de renta básica universal, ¿qué haremos con nuestro tiempo libre?

La misma sociedad se encargará de mantener entretenido a aquel que no sepa emplear su tiempo de ocio. Lo peor que le puede pasar a una sociedad es tener mucho tiempo libre y no saber qué hacer con él. Una masa ociosa de gente es siempre un peligro.

¿En qué consiste ese mercado de ordenadores esclavizados que usted denuncia?

Se trata de la Internet profunda donde se mercadea con todo e, incluso, con ordenadores que se controlan desde otros ordenadores. Uno de cada 30 ordenadores está en estas condiciones, ayudando a los malos sin que se entere su dueño.

¿Qué tiene que ver todo esto con el crecimiento del independentismo catalán o con el Brexit?

Siempre ha habido defensores del independentismo catalán o del Brexit, pero ahora hay quien se saca de la manga esas campañas con altas dosis de sentimentalismo y magnificando el mensaje para tratar de conseguir el debilitamiento de Europa.

¿Por qué somos las personas el campo de batalla del siglo XXI?

Porque las redes sociales saben todo de las personas y su propia estructura les permite manipularlas para que presionen a los que tienen que tomar las decisiones.

¿Acabaremos en todo el mundo con carnets cívicos como los chinos?

Probablemente. Viviremos sujetos a una puntuación que determinará nuestra clase social y hasta nuestra casta.

¿Qué van a hacer con nuestros datos quienes sean capaces de integrarlos para tenernos perfectamente definidos?

Lo que quieran. Cuando pierdes tu privacidad también renuncias a tu capacidad de decidir por ti mismo.

¿Estamos fallando entonces en el diseño del cambio de era que nos toca vivir?

Tenemos que cambiar hasta la forma de relacionarnos para ensalzar la responsabilidad personal y las conductas colaborativas que contribuyan al bienestar del grupo.

¿Les estamos dando la razón a Orwell y a Huxley?

Más a Huxley que a Orwell. El uso de las nuevas tecnologías permite ampliar las libertades pero también las restringe. De momento son las grandes compañías tecnológicas las que nos llevan a esos mundos porque son las dueñas de nuestros datos.

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