12 de marzo de 2017
12.03.2017
Entrevista

"Si te concedes el derecho a estar mal, es cuando comienzas a estar mejor"

´Abrirse a la vida´ es su séptimo libro de Pedro Moreno, en el que busca ayudar a quienes están pasando momentos difíciles

12.03.2017 | 04:00
Pedro Moreno posando para LA OPINIÓN con su último libro, ´Abrirse a la vida´, una ayuda para los momentos difíciles.

Pedro Moreno es doctor en Psicología y especializado en psicología clínica. Es autor de seis libros de autoayuda entre los que destacan 'Aprender de la ansiedad', 'Dominar las crisis de ansiedad' y 'Dominar las obsesiones', trastornos en los que es experto. Sus terapias buscan la relajación del paciente mediante el ´mindfulness´.

Pedro dibuja con las manos el tránsito de la emociones por nosotros mismos, cuando dejamos que circulen, cuando básicamente nos abrimos a la vida. Muestra una actitud calmada, Zen, una personalidad que sirve de escudo y arma para luchar contra la ansiedad de sus pacientes y enseñarles a tratarla, un problema en el que se ha especializado durante años en su clínica privada y como psicólogo clínico del Servicio Murciano de Salud. Hace siete años tuvo que enfrentarse, tras la muerte de su madre por una presunta negligencia médica, a emociones que nunca antes había sentido con tanta intensidad; la rabia o el enfado eran unos sentimientos que no podía comprender y, por tanto, no sabía gestionar. ´Abrirse a la vida´, su séptimo libro, es el resultado literario de todo un proceso de enfrentamiento contra sí mismo, su vacío y su realidad, utilizando la terapia de meditación ´mindfulness´.

¿Qué realidad vivimos?
Si aprendes a vivir con la no permanencia de las cosas, aceptas la realidad que vivimos todos. Todo vive en su sitio y tiene una forma distinta, un día nos podemos cansar de pensar de una manera y hay que vivir aceptando que las cosas hoy están pero mañana no, y lo pasamos mal porque sufrimos los cambios. Hace siete años perdí a mi madre por una (presunta) negligencia médica, y sentí emociones que nunca antes había sentido con esa intensidad. La rabia y el enfado que tenía por vivir una realidad irreversible se llevó por delante una actitud emprendedora y resuelta. Como digo en el libro, el hecho de que todo cambia está ahí, por mucho que nuestra mente trabaje para adornar las cosas, mostrándonos reflejos que parecen realidades sólidas.

¿Había alguna batalla que luchar?
Cuando tu decides que la batalla es para no lucharla, todavía tienes la duda de qué hacer con tus emociones, ¿qué hago con la rabia y el enfado? Yo podía luchar para demostrar que era una negligencia, y justificarme a mi mismo la rabia que sentía, saber que podía tener un resultado positivo y que tenía razón, pero tenía una vida que seguir, una familia, un trabajo que tenía que tener una continuación. Y entonces encontré otro camino para sobrellevar esa emociones.

¿Amigo o enemigo de las emociones?
Soy especialista en trastornos de ansiedad, y si algo he aprendido es que no hay que ir en contra de ninguna emoción, no negar que existen. Las emociones te pueden ayudar a sobrellevar mejor un trastorno, a llevarte mejor contigo mismo, no hay que ser enemigo de la ansiedad y es lo que enseño, a ninguna emoción tienes que recibirla como algo malo. En muchas ocasiones, las ganas por alejar de uno mismo una emoción es lo que la alimenta aún más, y no se marcha. Hay que hacerse amigos de las emociones, están ahí para ayudar, no para fastidiar, nadie debería cerrarse a ellas. Este libro habla de cómo afrontar las dificultades de la vida y de las emociones que generan: un divorcio, la pérdida de alguien, complicaciones económicas graves, enfermedades crónicas, maltrato psicológico, acoso laboral o accidentes que dejan secuelas. Generalmente, nos causan estas situaciones complicadas un estado de tensión que nos sirve de estímulo para buscar soluciones y recuperar el equilibrio emocional perdido. Cuando nuestra capacidad para hacerles frente es insuficiente, podemos entrar en una fase de agotamiento emocional que puede traducirse en estados de infelicidad crónica.

¿Qué es la terapia mindfulness de la que habla en su libro y por qué se ha puesto de moda?
Consiste en el estar en el aquí y ahora, en un presente real que vivimos, consiste en averiguar también a dónde se va tu mente y traerla de vuelta a la realidad, tener una actitud amable con ella. Según dónde va mi mente se producen determinadas emociones, si yo me voy al futuro yo me imagino tal cosa que me da ansiedad, si me voy al pasado puedo ponerme triste o lleno de ira, pero si estoy en el aquí y ahora, salvo que nos pueda ocurrir alguna cosa imprevista, no hay nada que nos pueda perturbar. Buscar un estado de relajación. Me he formado leyendo mucho sobre esta corriente a partir de la muerte de mi madre. Asistí a retiros con maestros tibetanos, el mindfulness viene del budismo porque ya se hablaba en esta religión de la atención plena a uno mismo. La idea original del budismo es el trabajar con el sufrimiento, con aquellas cosas que te hacen estar mal, prestarse atención en el presente, sumirse en la meditación. En mi clínica sigo la corriente cognitivo-conductual con un toque de sistémica, y he incluido técnicas de relajación de mindfulness.

¿Y llega a existir una confrontación entre terapias tan científicas como las que sigue en su clínica y otras que abogan por la relajación y la meditación?
Se está estudiando mucho el efecto de la meditación a través de distintas técnicas. Hablamos de técnicas neurofisiológicas, neuroimágenes, estudios sobre los efectos a nivel emocional, corporal y mental. No hay una contraposición porque se pueden acoplar todas las terapias que están legitimadas y hay terapias de mindfulness que se reorientan para evitar recaídas en la depresión. La terapia cognitiva basada en mindfulness está probada en trastornos depresivos recurrentes, para evitar fases depresivas continuadas. Si tienes una fase depresiva hay un 50 por ciento de probabilidades de padecer una segunda, y si tienes dos hay un 70 por ciento de tener una tercera, y llegados a este nivel existe un 90 por ciento de padecer una cuarta. Está corroborado que una terapia científica y una como mindfulness de meditación son iguales de efectivas para evitar estas fases y trastornos, pero ésta última tiene mayor eficacia para prevenir la recaída, cosa que también trabaja la terapia cognitivo-conductual, pero es menos funcional. Ademas sirven para trastornos de pánico, eventos vitales estresantes, etc.

¿Todo desorden emocional tiene una solución en un libro de autoayuda?
En esta vida todo tiene solución menos la muerte, pero en este tema podemos hacer mucho más de lo que nos pensamos, pero es verdad que no creemos lo suficiente en los tratamientos para ponerlos en practica. Cada una de las técnicas que aconsejo o enseño ya las he practicado yo antes o he estudiado sobre ellas; el libro se puede catalogar de autoayuda, pero sé que hay gente que quiere escribir de autoayuda y no sabe, hay libros llenos de literatura emocional que no ayudan, no atinan en nada, y te van a definir sus consejos como la salvación a un problema muy básico.

¿Qué técnica aconsejaría para abrirse a la vida?
Hay que tener claro que no hay atajos, todas las técnicas y consejos te llevan a mantener tu mente estable, en equilibrio. Si no te centras, tu mente se va a sitios anodinos, a pensar cosas intrascendentes, pero si te ha ocurrido algún hecho complejo, tu mente te lleva a lugares complicados. Es necesario aprender a reconocer, momento a momento, el cambio continuo en tu vida. Si tuviera que elegir un consejo principal para alguien que lo está pasando mal, le diría que aprenda a cultivar la paciencia con sus emociones, para no tener prisa en resolver los problemas. En las terapias en grupo a las que asisto y eventos de meditación, nos damos ocho semanas para hacer los deberes que tocan, sin pensar dos pasos por delante. Realmente cuando te concedes el derecho a estar mal, empiezas a estar mejor. En la terapia sistémica hay una tradición en la Escuela de Palo Alto que señala que el problema se mantiene por las soluciones enfrentadas, cuando yo me empeño demasiado solo en lo emocional, muchas veces en el intento estoy aportando más problemas que soluciones, es como apagar fuegos con gasolina.

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