Semana Santa

Entrada triunfal en Jerusalén

Miles de hebreos del Paso Blanco recibían con palmas y ramas de olivo a Jesús montado en un borrico

Jesús entraba al caer la noche triunfal como lo hizo aquel otro hace dos mil años. Su entrada gloriosa en la carrera asemejaba a la que protagonizara entonces en Jerusalén. Las palmas se cruzaban mostrándole el camino y las ramas de olivo eran movidas enérgicamente a su paso por los seguidores de hoy, los continuadores de los de ayer. Una multitud de hebreos que se contaban por decenas, cientos, miles… llenaban este domingo todos los rincones de la ciudad. Familias completas que rememoraban los relatos de los cuatro evangelios canónicos en los días previos a la última cena, marcando el comienzo de su pasión.

La multitud se reunía en torno al ‘Señor’ lorquino que como él se adentraba en la ciudad en un borrico, después de haber descendido el Monte de los Olivos. Mateo, Marcos, Lucas y Juan contaban en sus evangelios que las multitudes ponían ropas en el suelo para darle la bienvenida, mientras que anoche se alfombraba su llegada con ramas de olivo y cantos al Dios de Israel.

Se rememoraba así la marcha de Betania y Betfago de Jesús en un burro que pedía que buscaran dos de sus discípulos en una aldea cercana. Los necesita el Señor, pero serían devueltos. Con esa premisa los llevaron hasta Jesús que poco antes de entrar en Jerusalén a lomos del animal llora por ella, prediciendo el sufrimiento que le aguardaba. Y los que le esperaban cantaban parte del Salmo 118: 25-26: ‘Bienaventurado el que viene en el nombre del Señor. Te bendecimos desde la casa del Señor’.

La espectacular carroza de la reina de Saba.

La espectacular carroza de la reina de Saba. / Pilar Wals

El Paso Blanco ponía en escena este Domingo de Ramos su procesión más multitudinaria que protagonizaba también San Juan Evangelista. La imagen, recién restaurada, cerraba el cortejo portada a hombros en un trono decorado con más de 4.000 flores y estrellas de filigranas que realizaban en los últimos días mayordomos blancos y costaleros del San Juan.

La recién restaurada imagen de San Juan en su trono de andas.

La recién restaurada imagen de San Juan en su trono de andas. / Pilar Wals

De nuevo, las calles se llenaban de hebreos ataviados a la usanza del Israel de hace más de dos mil años, que escenificaban el pasaje bíblico de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Recreaban al grupo más antiguo de cuantos procesionan en la Semana Santa lorquina, que lo hace desde 1855. En aquella primera ocasión lo integraban una treintena de figurantes que con el paso del tiempo se han convertido en miles, logrando ser uno de los distintivos de identidad y motivo de orgullo del Paso Blanco.

Los Bics del bordado en las exposiciones extraordinarias que abren hoy

La ciudad cuenta con los únicos textiles declarados Bien de Interés Cultural, Bic, de todo el territorio nacional. Entre blancos y azules suman la friolera de doce bordados que podrán verse desde este lunes en las exposiciones extraordinarias que a primera hora de la mañana abrirán sus puertas en el Conjunto Monumental de Santo Domingo y en la iglesia de San Francisco.

El manto de la Virgen de la Amargura, el estandarte de la Oración en el Huerto y el palio frontal, derecho, izquierdo y posterior, son las aportaciones del Paso Blanco, mientras que las del azul están integradas por el estandarte Guion, el del Reflejo, el del Ángel Velado, el de San Juan, el de la Magdalena y el manto azul de la Virgen de los Dolores. Las exposiciones extraordinarias abrirán a las diez de la mañana.

Entre las piezas que incluirán están también muchos de los estrenos que estos días podrán verse en los Desfiles Bíblico Pasionales. Joyas del bordado en sedas y oro, además de las imágenes titulares de las cofradías, dispuestas en los tronos en los que han procesionado o lo harán durante la Semana Santa.

Este lunes se iniciará el rezo del Santo Rosario y Triduo en honor a Nuestra Señora la Virgen de la Amargura, en la Capilla del Rosario, a las ocho y media de la tarde. Y a las nueve de la noche, en El Calvario, será la representación viviente, con cerca de medio centenar de figurantes, de un Vía Crucis. Se iniciará con la Última Cena y llevará a cabo distintas representaciones por cada una de las capillas de las estaciones. P. WALS

La carroza del Anticristo, los cuatro jinetes del Apocalipsis y Roma, integraron el cortejo blanco con cuadrigas y siga que surcaron la arena a la carrera. Octavio, Teodosio, Constantino, Licino y Magencio, desfilaban, como también lo hizo la reina de Saba.

Los ‘maromeros’ que tiran del carro de Meiamen.

Los ‘maromeros’ que tiran del carro de Meiamen. / Pilar Wals

El Paso Azul ponía en escena el Grupo del Faraón, de gran vistosidad y colorido. Los ‘maromeros’ tiraban de la carroza de la reina Meiamen, en el año en que conmemoran un cuarto de siglo desde su aparición. Moisés y Ramses II, éste último en su Barca Solar Sagrada, integraban el cortejo azul en el que no faltó uno de los emblemas de la cofradía, los etíopes, que hicieron toda clase de destrezas sin montura. La profetisa Débora y Antíoco IV Epífanes, levantaron el graderío a su paso. El cortejo de Domingo de Ramos lo cerraba la titular de la Hermandad de la Curia, la Virgen de la Soledad, que presidía la procesión.