Escribía el profesor e historiador de esta tierra Domingo Munuera Rico que «Lorca es más Lorca que nunca en Semana Santa» y añadía que «es cuando Lorca se engalana, se enorgullece, aún más, de ser como es: una ciudad con centurias de historia», una ciudad suresteña con características propias, producto de un hábitat dificultado por el medio que ha dado hombres, como afirma otro de los grandes, Manuel Muñoz Barberán, «fronterizos, ilusionados y prontos a realizar lo no común».

Señalaba Munuera Rico que «Lorca en Semana Santa es distinta y, a la par, la misma de siempre, no es un paréntesis, sino un alto en el tiempo que le une al pasado, sin dejar de ser presente». Aunque algo similar sucede en toda la geografía española, «aquí ocurre de otra manera, más original, con una singularidad particular», añadía. Aseguraba el historiador y escritor lorquino que «Lorca vive su Semana Santa de forma totalmente distinta a como la puede vivir cualquier otra ciudad, porque Lorca es difícil de entender, pero aún más lo es en su Semana Santa», mientras que insistía en que «las definiciones sobre el particular modo de entender la Semana Santa lorquina, por muy meritorias, bien intencionadas o publicitarias que sean, no valen para conocerla en su totalidad». Hay que diferenciar muy claramente entre hacer y ver la procesión, destacando que «la pasión, el color, es otra cosa psicológicamente más complicada, quizá imposible de entender para los que no tengan estas vivencias que tiene cada uno de los lorquinos y, más aún, de explicar, porque las procesiones de Lorca no se pueden explicar, hay que verlas».

Por segundo año consecutivo, lorquinos y visitantes, no van a tener la suerte de verlas y vivirlas de la forma que se hacía con anterioridad a 2020. Un maldito virus ha hecho tirar por tierra el esfuerzo, trabajo y originalidad de todo un pueblo que se une cada año en torno a su Semana Santa, con las diferencias entre blancos y azules, azules y blancos, sin cuyo acicate no serían posible los Desfiles Bíblico Pasionales que solo se pueden ver en Lorca, una fiesta declarada desde hace varios años de Interés Turístico Internacional.

A los Pasos Blanco y Azul se une el buen hacer del resto de cofradías que hacen posible la Semana Santa lorquina: pasos Encarnado, Morado, Negro y Resucitado. Todos unidos, como una piña, hacen que miles de visitantes vengan cada año a la Ciudad del Sol, aunque por las fechas en que se celebran las procesiones nos traigan un poco de lluvia que tan bien acogida es siempre en esta sedienta tierra. En esta ocasión, como ocurrió el año pasado, tampoco tendremos que estar pendientes del cielo durante los días de procesión porque éstas no podrán salir a la calle. No obstante, cada cofradía, cada paso, mantiene la ilusión organizando un programa pensando en que la Semana Santa de Lorca esté más viva que nunca y su espíritu llegue a todas partes.

‘Pinceladas de Semana Santa’

La Concejalía de Cultura ha organizado la exposición Pinceladas de Semana Santa compuesta por obras pictóricas de más de una treintena de artistas que han pintado la Semana Santa desde el siglo XIX hasta nuestros días, según ha señalado la concejala de Cultura, María Ángeles Mazuecos. Se puede visitar hasta el 23 de abril en el Centro Cultural Espín de la calle Corredera.

La organización de la muestra, según Mazuecos, «ha sido todo un reto debido a la naturaleza de las obras», añadiendo que «se trata de una muestra muy especial ya que los cuadros que la componen son obras privadas, pertenecientes a familias lorquinas, muchas de las cuales con más de cien años de antigüedad, cuyos propietarios las descuelgan durante un tiempo de sus propias casas para permitir que todos podamos disfrutar de una exposición única». En dicha exposición se pueden contemplar óleos y acuarelas en los que, con diferentes técnicas pictóricas, se muestran diferentes escenas de los Desfiles Bíblico Pasionales. Así podemos encontrar a Maximiliano, a Tiberio o el Triunfo del Cristianismo, disfrutando con los etíopes y la caballería de Salomón, volviendo ver volar las cuadrigas por la carrera principal o escuchar el sonido de las bandas y sentir el paso de las imágenes en procesión, ya que no se podrá hacer de forma directa.

Las obras que se pueden ver estos días fueron creadas por pintores de la talla de Francisco Cayuela, Emiliano Rojo, Muñoz Barberán, Diego Jiménez Llamas, Francisco Salinas, Manuel Fernández, Lucas Cuenca, Vicente Ruiz, Rachid Hanbali, Miguel García Peñarrubia, Nono García, Marta Maldonado, Eduardo Montesinos y José López Gimeno. La exposición permanece abierta de 17.00 a 20.00 horas, ampliándose el horario el Jueves y Viernes Santo y Domingo de Resurrección, en horario ininterrumpido de doce de la mañana hasta las ocho de la tarde.

El impacto económico

Lo más triste de todo es que el coronavirus generará 27 millones de euros en pérdidas para la economía lorquina al no haber podido celebrarse su tradicional Semana santa en 2020 y 2021, según el estudio realizado por la Fundación Santo Domingo de Lorca y la Cátedra de Competitividad del Colegio Oficial de Economistas de la Región de Murcia junto a la Universidad Politécnica de Cartagena. Los cálculos llevados a cabo añaden una pérdida de 400 empleos y suponen otros 16 millones de euros en valor añadido por parte de la economía local.

La Semana Santa de Lorca supera las 250.000 visitas anuales. Un 83% de estas personas son población residente, 16% excursionistas y un 1% turistas, según el estudio. La información revela que cada euro invertido por el ayuntamiento y las cofradías durante la Semana Santa genera un retorno de 11 euros de producción y 6 euros en valor añadido. El 70% del impacto económico se logra durante los días de celebración de Semana Santa. Los principales sectores económicos beneficiados por la actividad de los productores son los servicios a empresas, textil y confección como trajes y bordados, servicios generales como música, caballos, reparaciones o floristería y los servicios prestados por el ayuntamiento como seguridad, infraestructuras o publicidad. Durante los días de celebración de la Semana Santa el gasto realizado por los asistentes beneficia principalmente al comercio, la hostelería, el transporte y otros servicios.

El bordado, protagonista del cartel anunciador

El diseño ganador del IX concurso organizado por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Lorca con la colaboración de la Fundación ‘La Caixa’ lleva por nombre ‘Color’ y está centrado en el arte del bordado lorquino, como principal apoyo en su andadura hacia la declaración como Patrimonio Cultural inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO.

El trabajo ganador este año es obra de Juan Diego Ingelmo Benavente, de Burriana (Castellón). Ha querido reflejar la vistosidad y espectacularidad de los bordados y su escenificación. El color de fondo es el carmesí de la bandera del municipio y el tono rojo y morado de la túnica y capa que remiten a los colores de la Pasión. El nazareno que lo protagoniza recoge en su capuza seis imágenes de las principales cofradías como son azules y blancos, además de otros hechos diferenciales entre los que se incluyen caballos, carrozas alegóricas, detalles de bordados y una biga. También incluye una imagen de cada una del resto de cofradías además de una imagen central de la convocatoria del Jueves Santo en la Plaza de España con las banderas de los seis pasos. El hachote del nazareno está rematado con una filigrana en plata con el escudo de Lorca.