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Mesa de expertos

El corazón no solo se da, también se cuida y se protege como merece

Las estrategias de prevención y detección precoz, así como el fomento de hábitos saludables, las principales herramientas para combatir las enfermedades cardiovasculares

Los participantes de la mesa redonda, de izquierda a derecha: Rafael Florenciano, José Abellán, Iris Garrido y Juan García de Lara.

Los participantes de la mesa redonda, de izquierda a derecha: Rafael Florenciano, José Abellán, Iris Garrido y Juan García de Lara. / Israel Sánchez

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Javier Vera

Javier Vera

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de morbimortalidad, lo que hace imprescindible reforzar las estrategias de prevención y diagnóstico precoz, así como todo el trabajo en intervencionismo avanzado que se lleva potenciando en los últimos años. Y aunque ha sido entonces cuando la Región de Murcia ha experimentado importantes avances en atención cardiológica, la prevención sigue siendo la herramienta principal, a través de la promoción de hábitos saludables, para abordar una patología que, en nuestra Comunidad, y atendiendo a los últimos datos publicados (2023), era responsable de hasta 17.000 ingresos al año, tratando unas 28.000 asistencias en servicios de Urgencia.

Con el objetivo de concienciar acerca de la importancia de la prevención, así como de mostrar los últimos avances en diagnóstico e intervencionismo cardiovascular, el diario La Opinión celebró este viernes, en colaboración con IMED Virgen de la Fuensanta, una mesa de expertos conducida por la periodista Ana García y en la que participaron Rafael Florenciano, jefe de cardiología de IMED Virgen de la Fuensanta; Juan García de Lara, cardiólogo de IMED Virgen de la Fuensanta, especialista en hemodinámica y cardiología intervencionista; Iris Garrido, coordinadora del programa de trasplante cardíaco en el Hospital Clínico Universitario Virgen de La Arrixaca; y José Abellán, cardiólogo y coordinador de la Cátedra de Riesgo Cardiovascular de la UCAM.

La importancia de la carga asistencial que conllevan las enfermedades cardiovasculares, a las cuales está asociada una alta mortalidad, quedó patente desde el comienzo de la mesa, tal y como quiso destacar Rafael Florenciano: «Es la principal causa de mortalidad en la Región de Murcia, la primera en mujeres y la segunda en hombres después del cáncer, por lo que sabemos que nos enfrentamos a un problema que en el futuro será mayor debido al envejecimiento de la población, y es por eso que tenemos que incidir en la detección precoz».

Una prevención que, de ser a la carta, debería venir acompañada de un conocimiento detallado de cada individuo, sobre todo en cuanto a sus hábitos y factores de riesgo se refiere. «Y todo ello supone ponerte en manos de profesionales y confiar en ellos», añade el jefe de cardiología de IMED Virgen de la Fuensanta.

Y la verdad es que los avances tecnológicos en cardiología han sido enormes en los últimos años, desde técnicas de imagen para diagnóstico, hasta TAC coronario y resonancia magnética, por su nivel de fiabilidad para la detección precoz, pasando por las propias técnicas intervencionistas. Todo ello animó a Florenciano a dejar en el aire la posibilidad de cambiar un poco la manera de trabajar: «Llevamos miles de años practicando una medicina en la que el paciente llega y nos cuenta que le sucede, le exploramos y hacemos pruebas y de ahí sacamos diagnóstico y tratamiento. A lo mejor, gracias a las técnicas diagnósticas tan precisas y a los medios terapéuticos tan exactos que tenemos, podríamos ‘saltarnos’ algún paso, sobre todo en cuanto se refiere a aquellos que implican mucha burocracia».

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Eva Moya

Un avance que también ha experimentado el ámbito de la cardiología intervencionista, como explica Juan García de Lara: «En las últimas dos décadas hemos aprendido a reparar el corazón desde dentro, sin necesidad de abusar de procedimientos que suponían mucho tiempo de recuperación para el paciente y una ‘agresión’ importante. El avance nos permite no solo tratar a nivel coronario, algo que se viene haciendo desde los años 90, sino también reparar o sustituir válvulas cardíacas que afectan de forma progresiva ante enfermedades que son degenerativas».

Una tendencia, la del mundo cardiovascular, que está yendo cada vez a ser menos invasivo, reduciendo las incisiones y cirugía robótica, o la propia evolución de los stents (muelles) coronarios.

Y que también está impulsando la consolidación, en el ámbito de la cardiología, a crear escuelas de pacientes, como las que ya se venía dando en casos de cáncer o enfermedades raras, por ejemplo, en las que estos dan un paso al frente y se convierten en protagonistas e incluso entre ellos se educan. «Quien mejor sabe acerca de una insuficiencia cardiaca, aunque el profesional la haya estudiado mucho, es quien lo ha padecido», apunta especialista en hemodinámica y cardiología intervencionista.

Inés Garrido, por su parte, también quiso destacar que el tratamiento para la insuficiencia cardiaca en los últimos 20 años se ha modificado de forma muy importante: «Desde el punto de vista médico, el tratamiento de la insuficiencia cardiaca ha evolucionado mucho; cuando antes básicamente se limitaba a vasodilatadores y diuréticos, nos hemos modernizado gracias a fármacos que consiguen prolongar la supervivencia de los pacientes, ‘alejarlos’ del hospital y evitar los reingresos».

La coordinadora del programa de trasplante cardíaco en el Hospital Clínico Universitario Virgen de La Arrixaca también incidió en el importante sesgo que existe a nivel cultural, por lo que «debería incluirse a nivel educativo una formación básica, como puede ser la realización de una RCP (reanimación cardiopulmonar) o el uso de un desfibrilador. Hablamos de educación para la salud que evitaría ese potencial sesgo a futuro en el que personas con un mayor nivel educativo sean más conscientes de su autocuidado. Pero hay que educar desde salud y también desde la enfermedad, explicar al paciente qué es lo que le pasa y cuál va a ser su futuro».

Garrido también destacó el peso de la genética, los antecedentes familiares, y que ello «tiene que estar en el centro de los planes de salud que se realicen a medio y largo plazo para vivir mejor».

Además, animó a potenciar la monitorización de pacientes desde casa, «pero cuidado entonces con la brecha digital, pues muchos de estos pacientes, en la mayoría de ocasiones gente mayor, se pueden a llegar a sentir algo desatendidos si no se les explica bien».

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Y con muchos más datos llegó bajo el brazo José Abellán, quien presentó los nueve factores que explican el 90% de los infartos, en este orden: colesterol alto, tabaquismo, estrés, obesidad, hipertensión, diabetes, una alimentación baja en verduras y vegetales, obesidad, no hacer ejercicio y el alcohol. «En algunos de estos factores de riesgo puede incidir la tendencia genética, pero la mayoría se explica por hábitos, son modificables y re pueden ‘reeducar’», apuntó el cardiólogo.

El coordinador de la Cátedra de Riesgo Cardiovascular de la UMU, además, expresó que «tenemos mucha suerte en el ámbito de la cardiología, pues al ser una patología tan prevalente, en la que las estadísticas y los estudios se van sucediendo con rapidez, las inversiones en novedades son constantes».

Y ante la implementación de la inteligencia artificial, «no podemos caer en la pérdida de contacto con el paciente. Ojalá la IA nos permita ir más relajados y tener más tiempo para estar con el paciente y conectar con ellos».

«Tenemos que ser conscientes y responsables de manera individual en que lo que hacemos en el día a día va a aumentar o disminuir el riesgo de sufrir cualquier problema cardiaco. Cambiar de esa responsabilidad del sistema sanitario a una responsabilidad individual es el gran reto que tenemos por delante, y por ahora creo que lo estamos consiguiendo», concluyó Abellán.

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