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Fiestas

Las chirigotas de Cartagena reparten por igual a Pedro Sánchez, Noelia Arroyo y López Miras

Cinco grupos compiten por alzarse con el primer puesto en una final marcada por el apoyo a los trabajadores de Sabic

Los Picoesquina, con una foto retocada de la alcaldesa Noelia Arroyo al fondo.

Los Picoesquina, con una foto retocada de la alcaldesa Noelia Arroyo al fondo. / Iván Urquízar

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Juana Martínez

Juana Martínez

La final del XXIII Concurso Regional de Chirigotas ‘Ciudad de Cartagena’ 2026 convirtió el auditorio de El Batel, lleno hasta la bandera en los dos pases, en un hervidero de risas y aplausos a golpe de sátira como si del Gran Teatro Falla se tratara.

Se disputaron el primer premio Los Picoesquina, Los Funde Plomos, Las Chochonis, la Chirigota del Jallullo y los Robinsones de la Isla, dispuestos a no dejar títere con cabeza a ritmo de coplilla.

Entre los protagonistas locales destacaron Los Picoesquina, quienes, dispuestos a revalidar su victoria en las dos ediciones anteriores, mostraron los problemas de pareja que les había ocasionado estar «de barra en barra» con el «convenio colectivo de bares», haciendo alusión a su puesta en escena del pasado año como trabajadores de Navantia, pero en esta ocasión reflejaron también el punto de vista de sus mujeres, que llevan «muchos años casadas y viviendo amargadas» y contándoles más mentiras «que nos cuenta Pedro Sánchez».

Ellas sin embargo, no hacen submarinos, pero defienden que su trabajo también es peligroso, porque son secretarias del presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, que «como se le suelte un botón de la camisa me deja tuerta».

Al ritmo de superestrella de Aitana, Los Picoesquina aprovecharon para cuestionar la viabilidad del aeropuerto regional, donde «ya veremos si los aviones vuelan, a quién se le ocurre reservar un avión de Corvera, si tenemos más importantes como San Javier y Alicante».

La alcaldesa, Noelia Arroyo, también apareció, porque «cuando la miro, lloro y lloro».

En su segunda aparición sobre las tablas de El Batel, pues su chirigota se fundó en 2025, Los Funde Plomos pidieron un deseo en su particular interpretación de una fiesta de cumpleaños.

Durante su interpretación no se olvidaron de los amigos ‘caraduras’ que van a las fiestas a «comer de ‘tó’ aunque nunca regalan ‘ná’». Ni por supuesto, de su familiar más querido, su suegra, a la que regalaron «una corona del tanatorio y hasta mañana, que en paz descanse».

Las Chochonis llegaron este año al certamen con una misión imposible: tratarse en terapia cada una un ‘toc’. El grupo femenino no dudó en criticar las dificultades para aparcar en el centro, porque «buscando, buscando un sitio para aparcar, llegué a aparcarlo en Cabo de Palos». Si bien el momento más emotivo de su actuación llegó al final, cuando desplegaron una pancarta en apoyo a los trabajadores de Sabic.

Los caracoles de Aledo y Totana, que solo corren para ir a las rebajas de Primark, llegaron de la mano de la Chirigota del Jallullo. Los del Jallullo temen a los depredadores como «los impuestos que ahogan a los autónomos españoles».

Cerró la final la actuación de los Robinsones de la Isla con su última cena en el bar de ‘La Gregoria’, con un particular Jesús que «quiere andar por las aguas pero en la fuente Juan XXIII».

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