La estructura del material

Los materiales absorbentes son muy porosos. Y contienen poca materia con relación a su volumen, es decir, están casi vacíos. Tienen muchísimos huecos, surcos, cavidades y diminutos túneles. Por eso, el agua puede penetrar en ellos con mucha facilidad y ocupar todo el espacio vacío. Por ejemplo, los paños de lana, de cáñamo y de algodón son muy absorbentes porque están compuestos de millones de finas fibras entrelazadas que pueden almacenar mucho líquido entre ellas. Lo mismo ocurre con las bayetas y las fregonas fabricadas con microfibras sintéticas de poliéster. Las servilletas de papel y el papel higiénico se hacen con fibras vegetales. En el caso de las esponjas, el líquido puede llenar sus agujeros.

Las fuerzas de atracción sobre el agua

La estructura fibrosa o esponjosa explica por qué un material absorbente puede almacenar mucha cantidad de líquido, incluso decenas de veces su propio peso. Pero falta explicar el mecanismo que hace que el líquido penetre en el material absorbente cuando se pone en contacto con él. Esto se produce porque el material absorbente es ‘hidrófilo’, que significa que atrae a las moléculas de agua. Por ejemplo, las moléculas de celulosa de las que está compuesto el algodón y las fibras vegetales del papel son muy hidrófilas. Esta propiedad físico-química hace que aparezcan fuerzas de atracción sobre el agua y que ésta entre en todos los huecos.

Materiales superabsorbentes

La sustancia química que hay dentro de los pañales es superabsorbente. Se trata de un polvillo blanco, llamado poliacrilato de sodio, que conforme absorbe el agua se hincha hasta formar una especie de gelatina. En este caso el agua no ocupa los huecos vacíos, sino que se incorpora a las propias moléculas del material que se expande aumentando de volumen.

El experimento: absorción de un pañal

Ve echando vasos de agua en un pañal y observa cómo la absorbe y se va hinchando. Cuenta los vasos de agua que puede llegar a absorber. Corta el pañal con las tijeras y comprueba el aspecto de gelatina que tiene la sustancia que ha absorbido el agua. 

Coge otro pañal, córtalo y saca todo el polvillo blanco de su interior. Sacúdelo con cuidado para separar el polvillo blanco (que es poliacrilato de sodio) de las fibras de tejido que también lleva dentro. Echa el polvillo en un recipiente grande y echa uno o dos vasos de agua. Se formará de nuevo la gelatina. Disgrégala con la mano para obtener una especie de nieve artificial. 

Puedes hacer un experimento parecido con sal de cocina (mejor sal gorda), aunque la sal no llega a absorber tanto como la sustancia del pañal. Vierte una cucharada de agua en un vaso y echa sal hasta que se forma una masa con aspecto de nieve. Añade agua y sal en la proporción adecuada para obtener más cantidad de nieve. 

¿Sabías qué?

Hay materiales que tienen la capacidad de absorber agua y otros líquidos. ‘Absorber’ viene del latín ‘sorbere’, que significa aspirar, atraer hacia dentro de sí, dejarse penetrar, tragar, beber… Así, un cuerpo es absorbente cuando puede atraer y retener en su interior moléculas de otro cuerpo. Por eso decimos que un bizcocho absorbe la leche. Los materiales absorbentes son muy útiles en el hogar y en la vida cotidiana. Casi seguro que el lector estará ahora pensando en bayetas, esponjas, servilletas de papel, rollos de papel higiénico y de cocina, toallas, forros cubre-colchones, compresas, pañales, fregonas, etc.