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Entre partículas

Microluna azul de 2026

Microluna azul de 2026

Microluna azul de 2026 / EFE / ISAAC FONTANA

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Antonio Guirao

La noche del pasado domingo, 31 de mayo, ocurrió un acontecimiento astronómico extraordinario: una luna azul, la única de 2026, que coincidió además con una microluna, una combinación relativamente rara que no volverá a repetirse hasta el año 2053. El fenómeno despertó el interés tanto de aficionados a la astronomía como de quienes simplemente dirigieron la mirada al cielo al caer la noche. Pese a lo que su nombre puede sugerir, la Luna no mostró una coloración azulada. Sin embargo, la coincidencia entre una luna azul y una microluna convirtió la jornada en una de las fechas más destacadas del calendario astronómico de este año.

Seguido por miles de personas

Las redes sociales se llenaron durante la noche de fotografías tomadas desde distintos puntos del planeta. Muchos observadores aprovecharon la ocasión para inmortalizar el evento, especialmente durante la salida de la Luna, cuando la conocida ilusión lunar hace que el satélite parezca más grande cerca del horizonte. Aunque la microluna reducía ligeramente su tamaño aparente, este efecto óptico contribuyó a que muchos espectadores percibieran una Luna especialmente llamativa.

Interés por la astronomía

El cielo nocturno siempre ha despertado gran interés. La astronomía surgió cuando los pueblos primitivos observaban los astros y querían entenderlos. Hoy día, eventos como eclipses, lluvias de meteoros, superlunas o microlunas suelen captar la atención de millones de personas en todo el mundo. La combinación de luna azul y microluna ofreció una nueva oportunidad para acercar la astronomía al gran público y recordar que incluso los fenómenos más cotidianos del cielo esconden complejos movimientos orbitales que continúan fascinando a científicos y aficionados.

Dos lunas llenas en mayo

La razón por la que la luna llena del 31 de mayo se llama «luna azul» está relacionada con el calendario, no con el color. Durante este mes se produjeron dos lunas llenas: la primera tuvo lugar el 1 de mayo y la segunda llegó en la noche del día 31. Dado que el ciclo lunar dura aproximadamente 29,5 días, no es habitual que un mismo mes albergue dos lunas llenas. Cuando esto ocurre, la segunda recibe popularmente el nombre de luna azul. De esta circunstancia procede además la conocida expresión inglesa «once in a blue moon», utilizada para referirse a algo que sucede muy rara vez. A pesar de la denominación, el satélite mantuvo su color habitual durante toda la noche.

Una Luna más pequeña de lo habitual

El otro suceso de la jornada fue la microluna. Este fenómeno se produce cuando la Luna llena coincide con una posición próxima al apogeo, el punto más alejado de la Tierra dentro de su órbita. Como resultado, el disco lunar apareció ligeramente más pequeño y menos brillante que una luna llena media. Aunque la diferencia es difícil de apreciar a simple vista, las imágenes obtenidas durante la noche permitieron comprobar que el tamaño aparente del satélite era inferior al observado durante las conocidas superlunas. La órbita lunar presenta una forma elíptica, por lo que la distancia entre la Tierra y la Luna varía constantemente a lo largo del mes. Esa variación es la responsable tanto de las superlunas como de las microlunas.

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