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Entre partículas

La Bóveda Global de Semillas

La Bóveda Global de Semillas

La Bóveda Global de Semillas / ENTRADA DE LA BÓVEDA GLOBAL DE SEMILLAS DE SVALBARD. / NORDGEN

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Antonio Guirao

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard ha sido distinguida con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026 por su contribución a la protección de la biodiversidad agrícola y a la seguridad alimentaria mundial. Se trata de un enorme banco de semillas, situado en una montaña helada del archipiélago noruego de Svalbard, cerca del Polo Norte. En su interior se conservan más de 1,3 millones de muestras procedentes de bancos genéticos de numerosos países, con variedades de plantas fundamentales para la alimentación humana, como trigo, arroz, maíz o legumbres. La Bóveda de Semillas sería un ‘arca de Noé’ para recuperar las semillas en caso de pérdidas por desastres naturales, guerras u otras circunstancias.

La importancia de la biodiversidad

La biodiversidad agrícola permite que existan plantas más resistentes a sequías, plagas o cambios de temperatura. Algunas variedades antiguas contienen genes capaces de soportar condiciones extremas que podrían ser esenciales en el futuro debido al cambio climático. Por eso, conservar semillas no es solo guardar plantas: también significa proteger información genética muy valiosa. Los científicos pueden estudiar esas características y utilizarlas para desarrollar cultivos más resistentes y sostenibles.

Otros bancos de semillas

Además de Svalbard, existen muchos otros bancos de semillas y centros de conservación genética. Uno de los más importantes es el CGIAR, que es una red formada por centros científicos de distintos países que trabajan para desarrollar variedades de plantas más resistentes a sequías, enfermedades o altas temperaturas, y también conservan semillas y recursos genéticos de miles de especies cultivadas. En España, el banco de semillas más importante está en el Centro Nacional de Recursos Fitogenéticos.

Bajo el suelo

La bóveda fue inaugurada en 2008 y está excavada en una montaña de roca y hielo permanente. Las bajas temperaturas del permafrost ayudan a mantener las semillas congeladas y protegidas incluso en caso de fallos eléctricos. Fue impulsada por el Gobierno de Noruega y apoyada por instituciones científicas y organizaciones internacionales. Esta infraestructura simboliza un modelo de cooperación global destinado a preservar la diversidad genética de los cultivos.

«Caja fuerte» frente a futuras crisis

Las semillas almacenadas en Svalbard no son para usarse a diario. Funcionan como una copia de seguridad de otros bancos de semillas repartidos por el mundo. Cada país mantiene sus propias colecciones, pero envía duplicados a Svalbard para protegerlas frente a posibles accidentes o pérdidas. Esto es muy importante porque la agricultura moderna utiliza cada vez menos variedades de cultivos y, si una enfermedad afecta a esas plantas, el riesgo para la alimentación mundial aumenta.

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