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Entre partículas

Trasplante de microbiota

Representación de microbiota. | L.O.

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Antonio Guirao

Profesor de Física de la Universidad de Murcia

El trasplante de microbiota fecal es una de las terapias más innovadoras de la medicina actual. Consiste en transferir microorganismos intestinales de una persona sana a otra que presenta una alteración grave de su microbiota. Aunque pueda parecer una idea reciente, los primeros antecedentes médicos se remontan a hace décadas; sin embargo, ha sido en los últimos años cuando la investigación científica ha demostrado su utilidad clínica. El intestino humano alberga billones de bacterias, hongos y virus que participan en funciones esenciales como la digestión, la regulación inmunitaria o la protección frente a infecciones. Cuando ese equilibrio se rompe, pueden aparecer enfermedades difíciles de tratar. El trasplante de microbiota sirve para restaurar ese ecosistema mediante la introducción de microbiota sana procesada en laboratorio. Actualmente, esta técnica se utiliza sobre todo para tratar infecciones recurrentes por Clostridioides difficile, una bacteria resistente asociada al uso prolongado de antibióticos.

La microbiota

Es el conjunto de microorganismos que viven de forma natural en nuestro cuerpo, especialmente en el intestino. Aunque muchas veces se asocia la palabra «bacteria» con enfermedad, la mayoría de estos microorganismos son beneficiosos. Ayudan a digerir alimentos, producen vitaminas y colaboran con el sistema inmunitario para protegernos frente a agentes dañinos. Cada persona posee una microbiota única, influida por factores como la alimentación y el estilo de vida. Mantener ese equilibrio es fundamental para la salud.

¿En qué consiste el trasplante?

Primero, se selecciona un donante sano, que debe superar análisis clínicos y microbiológicos muy estrictos para evitar la transmisión de enfermedades. Posteriormente, las heces donadas se procesan y preparan en condiciones controladas. La microbiota puede administrarse mediante colonoscopia, sondas digestivas o cápsulas orales. El objetivo es recolonizar el intestino del paciente con bacterias beneficiosas que restablezcan el equilibrio perdido.

La principal aplicación médica

Se centra en las infecciones recurrentes por Clostridioides difficile. Estas infecciones provocan diarreas graves y reaparecen con frecuencia tras los tratamientos antibióticos convencionales. Hay varios estudios médicos que muestran tasas de éxito muy altas en los pacientes tratados.

Nuevas investigaciones

Actualmente, se está estudiando la utilidad del trasplante de microbiota en enfermedades inflamatorias intestinales, el síndrome de intestino irritable, la obesidad e incluso algunos tipos de cáncer. También se analiza su relación con trastornos neurológicos y metabólicos, debido a la conexión entre intestino y cerebro. Sin embargo, en la mayoría de estos casos los resultados todavía son preliminares y requieren más ensayos clínicos.

Riesgos y desafíos

Aunque suele considerarse un procedimiento seguro, el trasplante tiene ciertos riesgos. Existe la posibilidad de transmitir microorganismos no detectados o provocar efectos secundarios digestivos. Por ello, los protocolos de selección y control de donantes son cada vez más rigurosos. Otro reto importante es comprender exactamente qué bacterias producen los beneficios terapéuticos, ya que la microbiota humana es muy compleja.

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