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Entre partículas

Corrientes oceánicas

Esquema de corrientes oceánicas: en rojo, las cálidas; en azul, las más frías

Esquema de corrientes oceánicas: en rojo, las cálidas; en azul, las más frías / Agencias

Antonio Guirao

La llamada ‘Circulación meridional de retorno del Atlántico’, o ‘Atlantic Meridional Overturning Circulation’ (AMOC), es un sistema de corrientes del océano Atlántico que transporta agua cálida hacia el norte y suaviza las temperaturas en Europa. Este sistema está mostrando señales preocupantes. Estudios recientes apuntan a un posible debilitamiento progresivo, vinculado al aumento de la temperatura global y al deshielo acelerado en regiones como Groenlandia. El aporte de agua dulce altera el equilibrio de salinidad y densidad que mantiene activa la circulación. Algunos modelos climáticos advierten de un riesgo creciente a lo largo del siglo XXI. Si estas corrientes colapsaran, las consecuencias serían graves: cambios bruscos en el clima europeo, alteraciones en los monzones y aumento del nivel del mar en ciertas costas. Los científicos consideran que la AMOC es un elemento crítico del sistema climático que requiere vigilancia constante.

¿Qué es la AMOC?

Es un sistema de corrientes oceánicas que funciona como una cinta transportadora de calor. En la superficie del océano viajan aguas cálidas desde zonas tropicales hacia el Atlántico Norte, donde liberan calor a la atmósfera. Esta rama de corriente cálida superficial es la Corriente del Golfo. Gracias a ella Europa occidental tiene inviernos más suaves de lo esperado para su latitud. Cuando esa agua se enfría, se vuelve más densa y se hunde, e inicia un viaje de retorno hacia el hemisferio sur. Se trata de la Masa de Agua Profunda del Atlántico Norte, la rama de corriente fría que circula a profundidades de entre 2 y 4 kilómetros. Con el tiempo, el agua vuelve a emerger en otras partes del planeta, cerrando el ciclo. Este sistema no solo redistribuye calor, sino que también transporta nutrientes y ayuda a almacenar carbono en el océano profundo.

Una megaconstrucción para evitar el colapso

Algunos investigadores han planteado propuestas para frenar el debilitamiento de la AMOC, como una megaestructura entre Rusia y Estados Unidos en el Ártico. La idea sería limitar el flujo de agua dulce procedente del deshielo para preservar la salinidad del Atlántico Norte mediante una gigantesca presa. Sin embargo, este tipo de proyectos se enfrentan a enormes desafíos técnicos, económicos y geopolíticos, y actualmente no se considera una solución realista ni viable a corto plazo.

Otras corrientes oceánicas

La AMOC forma parte de una red global de corrientes. En el Pacífico, la Kuroshio Current transporta aguas cálidas hacia Japón, mientras que la Humboldt Current lleva aguas frías a lo largo de la costa occidental de Sudamérica. Estas corrientes influyen en climas regionales, ecosistemas marinos y patrones de pesca. Juntas, constituyen un sistema interconectado que regula la temperatura y la vida en los océanos del planeta.

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