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Psicología infantil

Avances científicos sobre el trastorno del espectro autista

Avances científicos sobre el trastorno del espectro autista

Avances científicos sobre el trastorno del espectro autista

J. Alejandro López

Orientador educativo, psicólogo y psicopedagogo

En este artículo, vamos a continuar realizando un breve resumen de las ponencias y conferencias del VI Congreso Internacional de Autismo en Murcia, celebrado los días 12 y 13 de marzo en la Región.

En la tarde del jueves acudí al simposio ‘Neurodiversidad: el nervio vago, el autismo y el poder del entorno’. Los ponentes de dicho simposio comentaban que las personas TEA padecen una sobreestimulación simpática. Las personas con TEA suelen sufrir de inflamación estomacal de manera subclínica, provocándoles una cascada inflamatoria. Parece que el sistema digestivo mantiene una unión con el nervio vago. Por lo que si se trabaja el nervio vago, podemos disminuir la inflamación junto a una mejora en la calidad del sueño y una reducción de la ansiedad. La propuesta es trabajar el nervio vago desde la fisioterapia a través de estimulación cutánea (pabellón auricular) junto con la respiración. Otra de las ponentes dio importancia a la dieta para mejorar dicha inflamación estomacal subclínica, a través de una nutrición específica antiinflamatoria. En definitiva, si estimulamos el nervio vago, se producirán mejoras como una menor depresión, menor inflamación y menos migrañas en la población TEA.

El siguiente simposio fue ‘Exposoma y autismo infantil: factores relacionados con la alimentación y los contaminantes ambientales’. En esta conferencia se aseveraba que el trastorno parte de un componente genético pero también ambiental. La idea central del simposio versaba sobre qué variables ambientales pueden estar incrementando la prevalencia del TEA. Se realiza una investigación sobre la influencia de metales pesados como variable. Se estudia cómo los contaminantes acumulados pueden aumentar tanto la prevalencia del TEA como la intensidad de los rasgos asociados al trastorno. La exposición a metales pesados como el plomo o el cobre, entre otros, pueden provocar una mayor dificultad en la cognición social de los TEA. Otro de los estudios versaba sobre la contaminación atmosférica, es decir, los tóxicos del aire. La sospecha en este sentido, es que la exposición a los tóxicos del aire en el embarazo, sobre todo, durante el segundo trimestre, puede aumentar la aparición de los síntomas del TEA. Las investigaciones no aseguran que la exposición a los tóxicos sea el culpable del aumento del diagnóstico, ni de una mayor sintomatología, solo es una rama de investigación que ha de seguir desarrollándose para obtener conclusiones más claras y fiables.

La siguiente charla versó sobre los patrones dietéticos en el TEA. Las personas con autismo suelen tener una alimentación peculiar por su procesamiento sensorial, pues manifiestan una alta sensibilidad a ciertas texturas, sabores, olores. Tienen preferencias alimenticias restringidas. Las investigaciones llevadas a cabo a este respecto parecen evidenciar que las personas con autismo se alimentan peor, con comidas más azucaradas y procesadas que el resto de la población, pues necesitan que el alimento sea predecible, lo que no ocurre con frutas y verduras, ya que su sabor y textura tienen mayor variabilidad cuando van a ser consumidas.

Por último, otra investigación ha estudiado la microbiota en el TEA. Hay indicios que muestran que en el TEA hay una alteración en la microbiota intestinal. La ingesta de probióticos puede ser beneficiosa.

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