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RIMACUENTOS, PARA DIVERTIRNOS MIENTRAS TE LOS CUENTO

La golondrina que volvió a mi ventana

Golondrina

Golondrina / L.O.

Mayte Muñoz Fortuny

Filóloga, escritora y cuentoterapeuta

Volverán las oscuras golondrinas, de Gustavo Adolfo Bécquer

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales,

jugando llamarán;

pero aquellas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha al contemplar;

aquellas que aprendieron nuestros nombres,

esas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar,

y otra vez a la tarde, aun mas hermosas,

sus flores abrirán;

pero aquellas cuajadas de rocío,

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer, como lágrimas del día...

esas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar;

tu corazón, de su profundo sueño

tal vez despertará;

pero mudo y absorto y de rodillas

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido... desengáñate,

¡así no te querrán!

***

Soñé que volvía a mi ventana

mi pequeña golondrina,

anunciando, con su vuelo ligero,

que la primavera ya nacía.

Soñé con su canto dulce,

con su saludo cada mañana,

como un hilo de luz

que despertaba mi alma.

Pero mientras soñaba con ella,

se me escapaba la vida:

el vuelo majestuoso

de otras golondrinas

que sí habían regresado a mi jardín.

Por abrazar una quimera,

dejé pasar la primavera,

y el regreso silencioso

de aquel nido que ya no espera.

¿Quién sabe si entre esas alas

no volaba la que fue mía,

y no supe reconocerla,

o quizá olvidó el camino

que llevaba a mi ventana?

¿Y si encontró otro cielo,

otro lugar donde cantar al alba?

¿Y si nunca fue solo mía,

aunque así lo pensara?

Qué difícil es soltar

lo que el corazón guarda.

Creemos que, al recordarlo,

podemos retenerlo…

como si el tiempo escuchara.

Pero el pasado es viento:

no se detiene, no regresa.

Y aferrarse a su eco

solo alarga la tristeza.

Dejemos ir la botella al mar,

con un mensaje en su interior:

una despedida serena,

un gracias lleno de amor.

Abramos las manos al presente,

como quien recibe la luz del día,

y sembremos en silencio

la esperanza de una nueva vida.

El pasado se fue,

como se van las estaciones.

Y al soltarlo con ternura,

brotan nuevas ilusiones.

Y entonces, sin darnos cuenta,

otra golondrina llegará…

y, quizá, en otra ventana,

volverá la primavera a cantar.

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