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Fiestas

El CEIP La Arboleja dicta una lección de orgullo murciano en un Carnaval para el recuerdo

El centro llevó a cabo una jornada en la que estuvieron presentes todos los elementos de la cultura murciana

Los docentes del centro también disfrutaron del Carnaval.

Los docentes del centro también disfrutaron del Carnaval. / L.O.

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L.O.

Hay mañanas en las que el azahar parece oler más fuerte y el cielo de la huerta brilla con un azul especial. Así amaneció la pedanía murciana de La Arboleja la pasada semana, cuando su colegio público decidió que el Carnaval no era solo una fiesta de disfraces, sino un manifiesto de amor a sus raíces. Bajo el lema de su ambicioso proyecto de innovación, ‘La Arboleja Forever’, el centro educativo logró lo que parecía imposible: meter toda la esencia de Murcia en un solo patio de recreo.

La jornada no comenzó con música de charanga, sino con el silencio solemne de la historia. Una cuidada dramatización transportó a los asistentes al siglo XII con la aparición de la figura del Rey Lobo, el soberano que hizo de Murcia una potencia mediterránea. Pero en La Arboleja la tradición no es algo estático, es algo vivo.

En un guiño magistral a la modernidad, el monarca histórico compartió escena con los héroes del siglo XXI: los deportistas que hoy llevan el nombre de nuestra tierra por todo el mundo. Se pudieron ver pequeños «clones» de Carlos Alcaraz empuñando sus raquetas con la misma garra que el de El Palmar; la velocidad de Pedro Acosta sobre dos ruedas; la elegancia sobre patines de Natalia Baldizzone y la fuerza inspiradora de Sonia Ruiz, presidenta y jugadora del UCAM, recordándonos que el deporte murciano es, ante todo, inclusivo y valiente.

Tras el teatro, el colegio se convirtió en un escaparate de nuestras fiestas más queridas. Los alumnos, coordinados por un equipo docente entregado, dieron vida a los iconos de nuestra cultura:

  • Seda y Azahar: Los más pequeños nos recordaron el pasado industrial de la región con el ciclo de los gusanos de seda.
  • La Huerta en estado puro: No faltaron las naranjas y limones más brillantes, ni los lecheros típicos que antaño recorrían nuestras sendas con sus cántaros.
  • Fiestas de Primavera: El Bando de la Huerta llenó el desfile de zaragüelles y refajos, mientras que la Batalla de las Flores puso la nota de color cromático.
  • La Sardina no podía faltar: Con un humor envidiable, los alumnos recrearon el Entierro de la Sardina, con sus hileras de sardineros, sardinillas y, por supuesto, las viudas que, entre sollozos fingidos, arrancaron las carcajadas del público.

El clímax de la jornada llegó con un gran baile grupal. Ver a cientos de niños y niñas coordinados bajo el sol de la huerta, ante la mirada cómplice de padres y abuelos que abarrotaban las zonas de público, fue la prueba definitiva del éxito de ‘La Arboleja Forever’.

Como bien señaló la directora del centro al finalizar el evento, no se trata solo de disfrazarse, sino de que los alumnos comprendan que su identidad es su mayor tesoro.

El éxito de este Carnaval no habría sido posible sin las tardes de costura, pegamento y purpurina en las casas de la pedanía. Las familias, integradas totalmente en el proyecto ‘La Arboleja Forever’ demostraron que el colegio es el corazón palpitante de la zona.

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