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Psicología infantil

El trastorno límite de personalidad en la adolescencia

Claves para comprender el trastorno límite de personalidad y su detección en la adolescencia

El trastorno límite de personalidad en la adolescencia

El trastorno límite de personalidad en la adolescencia

J. Alejandro López

Orientador educativo, psicólogo y psicopedagogo

La diversidad del alumnado en el aula es muy amplia. Dentro de esta diversidad encontramos a discentes con algún tipo de diagnóstico clínico. En este artículo vamos a dar a conocer y describir en qué consiste el trastorno límite de personalidad (TLP).

El trastorno límite de personalidad es una patología caracterizada por inestabilidad emocional, que da la cara en la preadolescencia. Es un trastorno mental grave y común (entre el 10.3 y 15% de la población general) que se asocia con un deterioro funcional grave y una alta tasa de suicidio. En anteriores revisiones científicas no se diagnosticaba en la adolescencia, pero la evidencia reciente demuestra que el diagnóstico del TLP en la adolescencia es tan confiable y válido entre los adolescentes como lo es en los adultos y que los adolescentes con TLP pueden beneficiarse de una intervención temprana (Kaess y Chanen, 2020).

El manual diagnóstico DSM-V estipula nueve criterios de diagnóstico para personas que sufren TLP. Cumplir con al menos 5 de los 9 criterios, es suficiente para diagnosticar este trastorno. Dichos criterios son:

  • Esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado.
  • Alta sensación de miedo al abandono real o imaginado.
  • Para evitar el abandono pueden manipular al otro con amenazas de suicidio o autolesión.
  • Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas.
  • Pasan de amar e idolatrar a alguien a acto seguido devaluarlo.
  • Extrema idealización con posterior devaluación. Inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del sentido del yo.
  • Les cuesta describirse y saber qué les gusta, pues mantienen una imagen difusa de sí mismos, no se conocen.
  • Impulsividad en dos o más áreas y que son potencialmente dañinas/autolesivas para sí mismos.
  • Sexo con riesgo, adicciones a drogas, gasto de dinero sin control, conducción temeraria.
  • Inestabilidad afectiva referida a cambios constantes en el estado de ánimo.
  • Episodios intensos de ansiedad e irritabilidad para acto seguido encontrarse bien.
  • Sensación crónica de vacío, que confunden con desasosiego y aburrimiento.
  • Ira inapropiada e intensa, o dificultad para controlarla. Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o con síntomas disociativos graves.
  • A veces pueden tener sensación de despersonalización. Otras pueden creer que la gente les mira mal o hablan de ellos a sus espaldas.

En la adolescencia se dan una serie de señales que son indicadores de posible TLP.

Estas señales son, según Kaess y Chanen: autolesión no suicida de tipo repetitivo o intentos de suicidio.

  • Asunción de conductas impulsivas de riesgo (por ejemplo, consumo excesivo de alcohol, consumo de drogas, comportamiento sexual de riesgo).
  • Una mezcla de altos niveles de internalización (síntomas depresivos, ansiedad) y problemas de externalización (problemas de conducta, síntomas de trastorno de déficit de atención/hiperactividad).
  • Frecuentes arrebatos de ira y comportamiento perturbador.
  • Problemas interpersonales y peleas frecuentes (incluidas relaciones inestables).
  • Autoestima muy baja, identidad insegura, falta de metas en la vida.

Un diagnóstico temprano ayuda a mejorar la sintomatología y mejorar el éxito en el tratamiento.

Es importante que en los centros educativos se tenga en cuenta este trastorno que aparece desde la adolescencia para atender a la diversidad de manera adecuada. Será importante mantener una buena coordinación entre el sistema educativo y el sanitario.

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