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RIMACUENTOS, PARA DIVERTIRNOS MIENTRAS TE LOS CUENTO

El caminante que se volvió a mirar sus huellas

Huellas

Huellas / Freepik

Mayte Muñoz Fortuny

Filóloga, escritora y cuentoterapeuta

Cuando voy a la playa

y mi pie toca la arena,

voy dejando mis huellas,

que el mar borra sin ninguna pena.

De niña intentaba saltar hacia atrás,

desandar el camino recorrido

y posar mis pasos sobre mis antiguas

huellas…

Pero nunca lo logré.

Hay un poema hermosísimo

que nos recuerda

que todos somos caminantes:

Caminante, son tus huellas — Antonio

Machado

Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace el camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,

sino estelas en la mar.

Y así aprendí

que la vida es una senda

donde siempre hay que elegir,

un dibujo que se traza mientras avanzas,

con la mirada puesta hacia adelante.

El pasado ya se ha ido;

no podrás alcanzarlo.

Pero guarda en tu mochila

cada enseñanza que te dejó.

Mira hacia adelante

con valentía y alegría.

Vive el hoy

con una sonrisa,

con la magia que esconde cada día.

Sonríe porque sí:

porque el viento sopla suave,

porque el sol roza tu cara,

porque la mañana se abre clara.

Caminante, caminante,

siempre puedes continuar,

pues los sueños van delante…

¡y se hacen al caminar!

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