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Agente Amigo

Enfermería escolar: seguridad y bienestar en los centros educativos

Raquel Fernández Tamayo durante su trabajo en un centro. | L.O.

Raquel Fernández Tamayo durante su trabajo en un centro. | L.O.

Víctor J. Navarro

Policía Local de Cartagena y Criminólogo

En los centros educativos, la seguridad y el bienestar de los estudiantes son prioridades fundamentales.

Aunque muchas veces hablo de la presencia de policías, existe otro rol imprescindible que contribuye significativamente a la protección y salud de los niños y adolescentes: la enfermera escolar.

Raquel Fernández Tamayo, enfermera en un centro de atención primaria, desempeña una labor multifacética que va mucho más allá de la atención sanitaria básica, y actualmente trabaja en la zona de La Manga.

Como enfermera escolar, prepara y lleva a cabo sesiones educativas en colegios e institutos, abordando temáticas que van desde la alimentación saludable, higiene bucodental, reanimación cardiopulmonar (RCP), primeros auxilios, gestión emocional, higiene de manos, protección solar, educación afectivo-sexual, prevención del consumo de alcohol, tabaco y cannabis, hasta el uso de pantallas y hábitos de sueño.

Estas actividades buscan promover una cultura de salud y prevenir riesgos en la comunidad educativa.

Otro aspecto fundamental de su trabajo es la gestión del Programa de Alerta Escolar, dirigido a niños con enfermedades crónicas como diabetes, epilepsia, cardiopatías o reacciones alérgicas severas, formando a familias, docentes y alumnos para garantizar una atención adecuada en caso de emergencias.

La presencia de la enfermera escolar en los centros educativos representa una pieza clave en la protección integral de los estudiantes, similar a la función que desempeñan los policías en la seguridad física del entorno.

Ambos roles trabajan en la prevención, respuesta rápida y protección de la comunidad, adaptándose a las necesidades específicas del espacio que supervisan.

La dedicación de profesionales como Raquel refleja la importancia de contar con personal especializado en salud en los colegios, no solo para atender emergencias, sino también para fomentar estilos de vida saludables y prevenir riesgos que puedan afectar el desarrollo y el aprendizaje de los jóvenes.

En conclusión, la enfermera escolar es un pilar en la seguridad y bienestar de los centros educativos, aportando conocimientos, prevención y cuidado continuo.

Su labor, muchas veces invisible, es esencial para garantizar entornos seguros y saludables donde los niños y adolescentes puedan crecer y aprender con confianza.

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