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La responsabilidad familiar ante los casos de ‘bullying’

La presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado, María Capellán, advierte de que «los padres no conciben que sus hijos sean acosadores»

La responsabilidad familiar ante los casos de ‘bullying’

Los padres, muchas veces, somos unos necios. Pensamos que nuestros hijos son los mejores, niñas y niños maravillosos y perfectos. Y no. A veces son buenos. Y otras veces son el diablo». Así de contundente se muestra María Capellán, presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (Ceapa), a la hora de analizar por qué el ‘bullying’ sigue azotando colegios e institutos.

En opinión de Capellán, en la mayoría de las ocasiones, los progenitores de los acosadores ni siquiera saben que sus hijos son verdugos. Es algo que no conciben.

«Tenemos que estar encima de nuestros hijos, hablar mucho con ellos en casa, insistirles en los conflictos y en la importancia del diálogo y de la gestión de las emociones. Pero no es lo habitual», se lamenta la responsable de Ceapa, que destaca que muchos padres y madres, en lugar de asumir que sus hijos tienen un problema de conducta, «se ponen de los nervios» cuando alguien les critica. La representante de las familias prefiere no analizar el terrible suceso de Sallent hasta que no termine la investigación, pero recuerda que el ‘bullying’ es un problema de enormes dimensiones no solo de los centros educativos, sino de toda la sociedad.

La guía para madres y padres editada por Ceapa para luchar contra el ‘bullying’ explica que el perfil de los verdugos encaja con niños y niñas que viven en un «ambiente familiar permisivo» que les lleva a no interiorizar bien el principio de que los derechos de uno deben convivir con los de los demás. Se les incentiva el valor de la prepotencia. De ahí que estén acostumbrados a avasallar y siempre estén rodeados de una fiel banda. «Para evitar esto, es importante la presencia de una figura de autoridad exterior que imponga límites a este tipo de conductas, como sería el personal docente o no docente», subraya la guía.

Combatir el acoso escolar no significa que los conflictos desaparezcan de colegios e institutos, sino saber gestionarlos. «El conflicto es parte de la vida, va a existir siempre. Lo que hay que hacer es ofrecer herramientas a nuestros niños, niñas y adolescentes para que los resuelvan de manera pacífica. Como sociedad tenemos un problema que va más allá de las aulas: el fracaso de la cohesión social y la participación y el triunfo del individualismo», comenta Mari Carmen Morillas, presidenta de la federación Giner de los Ríos. «Se debe trabajar la convivencia escolar, pero no solo desde el lado punitivo», añade.

El último estudio de la Fundación ANAR revela que los estudiantes están convencidos de que ni los docentes ni las direcciones escolares hacen mucho para frenar el acoso. El 45,4% considera que su profesor no hace nada y seis de cada diez (61,7%) añaden que la dirección del centro también se queda de brazos cruzados. Igualmente, la mitad de los alumnos y alumnos admite que sus compañeros tampoco mueven un dedo por zanjar el acoso.

Pedir a los docentes que, además de todas las tareas que tienen que realizar, sepan detectar y combatir el ‘bullying’ es «una carga adicional demasiado exigente», según la responsable de Giner de los Ríos. Las asociaciones de padres y madres, junto con el Colegio Oficial de Psicólogos, han emprendido una campaña para reclamar a las autoridades educativas una nueva incorporación en las aulas: la figura de un psicólogo educativo, un verdadero especialista -y no un docente- en la salud mental y emocional de los jóvenes.

Coordinadores en los coles

De momento, la figura que sí está aprobada -por ley- es la del coordinador de bienestar, pero no acaba de cuajar bien dada su novedad (su implantación comenzó este curso) y dado que cada autonomía la ha desarrollado como ha podido. En Madrid, por ejemplo, destaca Morillas, el coordinador de bienestar es un docente «al que han obligado» a realizar un curso exprés. «Así no se combate el acoso escolar», concluye.

Las familias del alumnado también insisten en que combatir el acoso escolar es cuestión -como todo- de recursos económicos. A nivel oficial y estatal, no hay una partida económica específica. De hecho, ni siquiera hay estadísticas oficiales sobre el acoso entre alumnos y los únicos datos que hay son los que manejan las organizaciones no gubernantales. Por ejemplo, el último estudio de Educar es Todo reveló que uno de cada cinco niños y niñas admite que ha sufrido ‘bullying’ en su centro educativo. El informe de la Fundación ANAR, mientras, denuncia que la mitad de los casos de acoso se producen por el aspecto físico de la víctima o por las cosas que dice y/o hace. El 89% de las agresiones son verbales: insultos, motes y burlas y las físicas se han reducido del 38% al 32%.

«El ‘bullying’ no se combate con una conferencia cada tres meses», insiste Brian Giner, víctima de acoso escolar durante primaria y secundaria en centros públicos de Cataluña. A sus 23 años, el joven ha convertido su perfil de Instagram en un altavoz de la lucha contra el acoso en las aulas. «No puede ser que los chavales tengan miedo a ir al instituto. Los centros educativos deben ser lugares seguros. Muchos acosadores vienen de familias donde se produce la violencia y por eso, ellos ven esa actitud con normalidad. Necesitamos leyes más duras para castigar el acoso escolar continuado, el que no deja vivir a las víctimas», explica Giner, autor de Golpeado pero no derrotado.

Otra víctima de ‘bullying’ que se ha convertido en divulgador anti-acoso es Iñaki Zubizarreta, exjugador profesional de baloncesto y autor de Subnormal, el impactante cómic en el que refleja el infierno que vivió a manos de una de sus profesoras y un grupo de alumnos verdugos en su colegio de Getxo (Vizcaya). «¿Quieres que tu hijo termine siendo un acosador? Cómprale el mejor móvil del mercado. Cómprale todo lo que te diga. Dile que el mundo es suyo», concluye Zubizarreta.

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