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Psicología infantil

La filosofía en el aula infantil

la  filosofía  EN el aula infantil

la filosofía EN el aula infantil / J. Alejandro López

J. Alejandro López

Uno de los cometidos de la educación formal es el de enseñar a pensar. En un mundo cambiante, plagado de incertidumbres, con la acuciante problemática de las fake news y la infoxicación, se hace completamente necesario que en los currículos del sistema educativo aparezcan contenidos referidos al pensamiento crítico y a enseñar a cultivar la duda sistemática ante las opiniones y creencias que se viralizan y se dan intuitivamente por válidas. No es promover en los más jóvenes un mero escepticismo ante las noticias y los saberes científicos, puesto que ser un escéptico sin método, te puede convertir en un crédulo, sino en desarrollar un juicio crítico basado en la evidencia científica y el razonamiento lógico.

Un autor que ha investigado sobre cómo trabajar la filosofía en el aula es Matthew Lipman. Lipman desarrolla su filosofía para niños como una propuesta educativa que promueve el preguntarse acerca del mundo. Nos ofrece un camino para que el pensamiento crítico se manifieste en nuestras aulas desde la infancia. Intenta conseguir que los niños alcancen unos sentimientos ilustrados y unos deseos inteligentes.

Para profundizar en todos estos temas hemos entrevistado a Irene de Puig i Olivé, maestra, filósofa y Directora del GrupIREF.

Ante la cuestión que le planteamos sobre cómo trabajar la filosofía con los más pequeños, Irene afirma que ni en la Educación Infantil ni en Primaria se estudia o aprende filosofía como una disciplina más, sino que «se aprende a filosofar» siguiendo el mandamiento kantiano: «No debe enseñarse pensamiento sino a pensar. Al alumno no hay que transportarlo, sino dirigirlo, si tenemos la intención de que en el futuro sea capaz de caminar por sí mismo». Eso significa, continúa diciendo Irene, que no se trata de enseñar contenidos como las corrientes filosóficas a los niños de cuatro o cinco años, pero sí de predisponerles a cultivar las artes del razonamiento. Para trabajar con filosofía en la escuela no es necesario citar a los autores o las escuelas, pero sí tratar los grandes temas. Para Irene, el objetivo del trabajo de filosofía en la educación infantil es poner a los niños y niñas a conversar, a dialogar y aprovechar para predisponerles a pensar sobre temas que forman parte de sus vidas como el bien y el mal, lo bonito y lo feo, la verdad y la mentira, la vida y la muerte y así ejercitar unas determinadas actitudes de reflexión, de crítica, de argumentación, es decir, practicar un talante intelectual.

Sobre la importancia del pensamiento crítico, Irene manifiesta que es fundamental, necesario y urgente. Sin pensamiento crítico no hay ni libertad ni autonomía personal. Para ella el objetivo de la educación es enseñar a los niños a pensar por sí mismos en lugar de aprender maquinalmente y aceptando la autoridad de los demás. Irene afirma que los niños deben aprender a distinguir lo auténtico de lo simulado, lo profundo de lo superficial, lo justificado de lo inconsistente. Nada ni nadie pueden ahorrarnos el trabajo de ser nosotros mismos pues acabamos siendo los únicos responsables de nuestras decisiones. Por último, la filósofa nos advierte que la calidad de una democracia depende, en gran medida, del grado de reflexión que posean sus ciudadanos.

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