Explicación: ciencia detrás de los nudos

Cuanto más se tira de los cabos (los extremos) de la cuerda, más se aprieta un nudo y más difícil es soltarlo. Un buen nudo es aquel que no puede soltarse por sí solo. Esto puede explicarse con la física, gracias a la fuerza de rozamiento que existe entre la cuerda y los objetos atados a ella, o entre dos partes de la cuerda. Cuanto más áspera es la cuerda, mayor es el rozamiento y más difícil resulta el deslizamiento. También aumenta el rozamiento si las superficies en contacto están apretadas. Por eso es más fácil soltar un nudo en una cuerda lisa o si está mal apretado. A todos alguna vez se nos han soltado las cordoneras por estos motivos. Para evitarlo, podemos utilizar cordoneras de tejidos más fibrosos y, además, realizar un doble nudo, porque así aumentará el rozamiento y será muy difícil que los cordones deslicen con el movimiento al andar. 

Las matemáticas también estudian los nudos, dentro de la topología (’ciencia del lugar’, porque ‘topos’ significa ‘lugar’). La llamada ‘teoría de nudos’ investiga las propiedades de los nudos como, por ejemplo, las veces que se cruzan las cuerdas, o cuándo dos nudos son equivalentes. Esto es útil para desenredar cuerdas, por ejemplo, cuando el cable de los auriculares se nos ha hecho un lío en el bolsillo. La teoría de nudos tiene aplicaciones incluso en biología, porque ayuda a entender cómo se retuercen las cadenas de ADN.

Los nudos en matemáticas son cuerdas enrolladas, pero con sus extremos unidos. Si cogemos un aro o un collar y lo enredamos, podemos volver a su forma original con un poco de maña: no haría falta cortarlo. Pero si hacemos un ‘trébol’ (primero un nudo simple en la cuerda y después se pegan sus extremos con papel celo), será imposible convertirlo en un aro (a no ser que cortemos la cuerda y unamos de nuevo los extremos). Cuantas más vueltas demos a la cuerda antes de unir sus extremos, más complicado será el nudo matemático. 

Nudos

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¿Sabías que...?

Existen centenares de nudos con distintos usos, y aún podemos inventarnos muchos otros. Algunos son muy conocidos, como el nudo simple, el de la corbata, el lazo del zapato, los nudos marineros, el corredizo o el nudo de la horca. El arte de los nudos es una de las técnicas más antiguas. A lo largo de la historia se han utilizado para construir cabañas, amarrar animales, atar barcos, hacer puentes, fabricar redes de pesca… También se usan en la escalada y el montañismo, en cirugía para coser las heridas, y como elementos decorativos en cortinas, maceteros, cuadros, etc.

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Se cuenta que los nudos marineros ataban las bolsas de sus pertenencias mediante el nudo de ladrón. Así, si un ladrón abría sus bolsas sería descubierto porque seguramente dejaría atadas las bolsas de otra manera. 

El experimento: Practica con los nudos

Materiales: cuerda.

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Haz algunos nudos

Aprende a hacer los nudos de la fotografía: la presilla de alondra, el nudo corredizo, el ocho, el nudo de cirujano, el de pescador, el nudo de leñador, el zepelín y el constrictor. Busca en internet información sobre estos nudos y para qué se usan. 

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Nudos dobles: de rizo, de la abuela y de ladrón

El típico nudo doble se llama ‘nudo de la abuela’, que consiste en dos nudos simples que hacemos cruzando los cabos en el mismo sentido. Pero es mejor el ‘nudo de rizo’, que está formado por un nudo simple a izquierdas seguido de otro nudo simple a derechas. El ‘nudo de ladrón’ es muy parecido al de rizo, pero los cabos cortos se quedan en lados opuestos. Los tres parecen iguales, pero fíjate bien en la figura y observa las diferencias. Ata las cuerdas de las tres maneras y comprueba que el nudo de rizo es el más fuerte (los otros dos pueden soltarse fácilmente al estirar de las cuerdas).