Un estudio elaborado por la FAD y BBVA alerta de que los alumnos de los denominados Centros Educativos de Difícil Desempeño (CEDD) -centros o aulas con un alto porcentaje de alumnos con Necesidades Educativas Especiales- se encuentran en clara desventaja con respecto a la adquisición de competencias digitales.

El estudio, denominado ‘Mapeo de centros de difícil desempeño y análisis de competencias digitales de las familias en situación de vulnerabilidad’, y realizado entre diciembre de 2020 y abril de 2021, se basa en entrevistas -grupales e individuales- a más de 100 centros de estas características (en torno a 1 de cada 10 centros públicos en España se categoriza como CEDD), en una encuesta a 195 docentes y en el estudio de numerosas fuentes secundarias.

Los docentes de estos centros que han participado en el estudio afirman que sus alumnos tienen un nivel de competencia muy bajo (45%) o nulo (12%) a la hora de comprender los riesgos de Internet: controlar el tiempo de exposición, proteger su imagen y privacidad, y protegerse a sí mismos y a otros del ciberacoso. El 39% afirma que este nivel es medio.

En este punto, la mayoría (74%) de los profesores considera que es indispensable el papel de las familias para proteger a sus hijos en Internet; sin embargo, el nivel de competencia de las familias es percibido por los profesores como muy bajo (46%) o medio (45%).

Según recuerdan los autores del estudio, llegar a ser competente en lo digital incluye el uso seguro de las tecnologías de la información y la comunicación. La seguridad supone un uso crítico y consciente de las posibilidades y límites de las TIC, tanto en lo que respecta a uno mismo como en lo que puede afectar a otros. En este sentido, el comportamiento del alumnado en la red es considerado por el profesorado como muy débil.

La competencia digital sobre seguridad incluye el conocimiento de las normas de conducta en Internet y redes sociales. La investigación sugiere que hay un gran trabajo por hacer a este respecto. En gran medida, las familias del alumnado de este tipo de centros o aulas desconocen los mecanismos de control y las consecuencias del comportamiento de sus hijos en el espacio virtual.

El 41% del profesorado participante en el estudio juzga como muy baja la competencia de los alumnos a la hora de mostrar consideración, respeto y cuidar la privacidad de las demás personas en la red. A este respecto, la necesidad de abordar de manera coordinada con las familias temas en los que está presente la toma de conciencia del daño, como en los casos de ciberacoso o bullying, representa una preocupación importante para el profesorado. También es considerada por la mayoría de los docentes como muy baja (50%) y media (36%) la capacidad de gestión de la identidad digital de sus alumnos, en lo que respecta a gestionar su identidad digital de forma segura (cuidar su privacidad, calibrar la repercusión de una imagen digital, etc.).

«En la parte de seguridad, de protección de imagen, no ponen filtro en sus redes sociales, no se cuestionan que alguien esté interesado en sus datos. Tienen que cuidar de su identidad social», afirma uno de los participantes. «El acompañamiento de las familias está a medias, fracturado. Es importante que las familias estén ahí brindando el apoyo en las nuevas prácticas», señala.

Y los alumnos tampoco son conscientes de la necesidad de autoprotección de sus datos, especialmente en las redes sociales. «En el tema de la seguridad, añadiría algo en función de la edad. En bachillerato cuesta entender que no todo se suba a la red, pero van entendiendo. En ESO no entienden, no saben de legislación, cosas no autorizadas. Falta formación de los padres, no llegan al fondo de la cuestión, no saben distinguir», considera otro de los encuestados.

Con respecto a la vulnerabilidad digital, el estudio señala que, de media en España el acceso es de 3,4 alumnos por ordenador (con conexión a Internet eficiente) en el contexto de los centros educativos públicos de las diferentes comunidades. Sólo Galicia y País Vasco están por debajo de 2 alumnos por ordenador y Murcia y Madrid son las comunidades que presentan un menor acceso a tecnología en centros públicos: alrededor de 6 alumnos por ordenador.