Hoy celebramos el Día Mundial del Docente, momento para recordar la ejemplaridad del reciclaje y actualización que todas las personas dedicadas a la docencia han tenido que desarrollar. Este día mundial se lleva celebrando desde el año 1994, coincidiendo con el día que conmemora el aniversario de la suscripción de la Recomendación de la OIT y la UNESCO relativa a la Situación del Personal Docente (1966).

Esta Recomendación establece criterios de referencia en cuanto a los derechos y responsabilidades del personal docente y normas para su formación inicial y perfeccionamiento, la contratación, el empleo, y las condiciones de enseñanza y aprendizaje.

En más de una ocasión hemos podido utilizar la frase «qué poca educación» o «no tiene usted ninguna educación», refiriéndonos al comportamiento llevado a cabo por una persona fuera de los límites del respeto o de la convivencia, y que seguro que desde edades tempranas se ha trabajado tanto en casa como en clase, dentro de los estándares de respeto y solidaridad ciudadana.

Cada vez se les exige más a maestros y profesores, pero nosotros nos pedimos cada vez menos, y está claro que constantemente vemos a diario en la calle muchas infracciones que en la mayoría de las ocasiones pasan desapercibidas, como cruzar fuera del paso de peatones, tirar la basura fuera del contenedor o llevar un perro sin correa.

Este tipo de acciones se trabajan a diario en el aula, y por ello como sociedad debemos darnos cuenta de que lo hacemos mal para que un docente sea en ocasiones menos valorado que otras profesiones de éxito relacionadas con el mundo del espectáculo. La cultura del respeto a las normas se trabaja a diario en todos los centros educativos y está claro que todos los docentes hacen una labor excelente dentro del desarrollo de la prevención de determinadas conductas que estamos acostumbrados a verlas incluso a sabiendas de que están mal hechas.

Toda la comunidad educativa debe reflexionar sobre la importancia que tiene para la sociedad del futuro el establecer unos cimientos sólidos en todo lo relativo al aprendizaje y formación del docente como pilar básico para conseguir así un mundo mejor para todos. Dice un proverbio japonés que «mejor que mil días de estudio diligente es un día con un gran maestro», refiriéndose de esta manera a la importancia que tiene la experiencia de los profesionales de la enseñanza. Aprovecho pues estas líneas para reconocer la implicación y el trabajo bien hecho de todos los docentes que ejercen a diario su profesión con dedicación y esfuerzo.