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Opinión | La Feliz Gobernación

Socialistas recelosos

Manifestación, en una imagen de archivo.

Manifestación, en una imagen de archivo. / Reduan Dris/EFE

La mayoría de los alcaldes socialistas de la Región recelan de que las manifestaciones de hoy en apoyo a Ceuta, convocadas por la Federación de Municipios, tengan un cariz partidista, por lo que renuncian a reclamar la asistencia. El verbo empleado por el cronista de La Opinión, recelar, es interesante, pues no emplea otro más taxativo. Recelar significa dudar, sospechar. Deducimos que los alcaldes no dan el paso de afirmar que la convocatoria será instrumentada por los partidos de derechas, pero por si acaso. En realidad, si los socialistas no acuden a las manifestaciones convertirán su recelo en una confirmación, pues ante la ausencia de la izquierda se expresará solo la derecha.

Pero como la convocatoria en sí misma es razonable y oportuna, algunas organizaciones locales del PSOE han remitido notas o manifiestos en que, en la práctica, asumen los motivos de las manifestaciones, lo que todavía explica menos su ausencia de ellas. Leo en una de estas notas que «la situación exige recursos y respuestas ágiles y coordinadas», una reflexión que en su literalidad parecería una crítica al Gobierno si no reparámos en que la fuente es el partido que lo sostiene.

Los alcaldes socialistas saben que a las manifestaciones acudierán ciudadanos de toda ideología, y no quieren mostrar indiferencia, pero el consignazo de Ferraz para no secundar estos actos los frena, en otra contribución más a los intereses del líder nacional contra las demandas del electorado de su entorno. Supongo que tal vez la única excepción será el alcalde de Los Alcázares, que se distingue por su transversalidad e independencia.

Al ponerse melindrosos con estas manifestaciones y sugerir que serán terreno abonado para la ultraderecha, los socialistas renuncian a situarse en vanguardia de la solidaridad y abonan el terreno para estigmatizar de antemano a una buena parte de los potenciales manifestantes, empujados a compartir calle con las derechas ante la ausencia de quienes políticamente debieran representarlos. Recelosos sin coraje.

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