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Opinión | La Feliz Gobernación

Vacaciones, el derecho y el deber

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez / Pool Moncloa/Borja Puig de la Be / Europa Press

La derecha y la ultraderecha quieren que Pedro Sánchez se vaya, pero cuando se va, se lo afean. El presidente ha reivindicado su derecho a vacaciones, que nadie podría negarle, pero es dudoso que alguien las mantuviera mientras arde su casa. El trabajo de presidente no está sujeto a convenio laboral, de modo que puede retirarse a descansar cuando quiera; de hecho, ya se tomó cinco días mientras Leyre («ni fontanera ni cobarde») organizaba la resistencia. Tomarse vacaciones por el determinismo de que tocan en agosto mientras arde Ceuta no es un derecho, sino una temeridad, y a la vista de que solo ha tomado algunas decisiones a su vuelta, una irresponsabilidad.

Las vacaciones de los presidentes del Gobierno, como las operaciones de tráfico de influencias de sus esposas, no están reguladas, y habría que hacerlo para evitar estos sofocos, como acaba de hacer el Gobierno con los lobbys para intentar justificar a Zapatero. Más allá de la derecha y de la extrema derecha cabe mostrar estupefacción, incluso entre los socialistas y la izquierda en su conjunto, por el ejercicio del derecho vacacional de Sánchez, derecho que en circunstancias excepcionales como por las que atravesamos no es un deber. Por ejemplo, muchos periodistas del turno de julio tuvieron que suspender sus vacaciones en 2023, cuando Sánchez convocó elecciones para mitad del mes.

Hay algo, además, que no se acompasa. Es frecuente que los socialistas murcianos, incluso en la Asamblea Regional, aludan críticamente a Fernando López Miras por su aparición en fiestas populares o conciertos de música, dando a entender que estas distracciones lo alejan del duro banco de los problemas de la Región. ¿Tiene el presidente murciano derecho a vacaciones y a organizar de la manera que le plazca su tiempo libre? Desde la lógica socialista, lo que vale para un presidente debiera valer para todos.

Pero aquí los que están de vacaciones son los equipamientos marítimos de la Guardia Civil, ahora que la delegación del Gobierno celebra por todo lo alto que se ha interceptado una patera después de que se hayan colado tropecientas. La inoperancia nunca se va de vacaciones.

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