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Opinión | La feliz gobernación

Chao, pescao

Ayuso sobre la reacción de Feijóo a la compra del ático: “Está en venta, ‘ciao pescao’”

Ayuso sobre la reacción de Feijóo a la compra del ático: “Está en venta, ‘ciao pescao’” / L. O.

En una rueda de prensa con Isabel Pantoja cuando sacó Marinero de Luces, le pregunté: Cuando cantas esa canción, ¿piensas en Paquirri? y puso cara de muy mala fondingui. La cuestión debía ser incorrecta, así que traté de arreglarlo pulsando otra vía sentimental: Cuando sales de gira, ¿con quien dejas a Paquirrín? Percibí enseguida que seguía por mal camino, como me manifestó su manager, que reflexionó en voz alta: "A este le van a dar el Pulitzer". Y añadió: "Ale, ya se han acabado los cinco minutos".

Nunca entendí que mis preguntas resultaran impertinentes. La por entonces viuda de España acababa de romper el luto con un disco que parecía evocar nostalgias del difunto y en las revistas proyectaba el consuelo acompañándose siempre de un retoño rechoncho con pinta de espabilado. Pero, por lo visto, no se podía hablar sobre esto, pues el morbo debía estar implícito. Sin embargo, ¿sobre qué otra cosa se le podía preguntar en aquel momento?

A los periodistas que le preguntaron a otra Isabel, Díaz Ayuso, por el ático también les habrían de dar el Pulitzer, pues se desconoce qué otro asunto debieran plantearle ahora. Su respuesta fue: "Está en venta", como si el interés de los periodistas fuera negociar la compra, y se despidió con una coletilla boomer: "Chao, pescao". Una expresión que no es de su época y que hasta quienes nos mordemos la lengua antes de decir "efectiviwonder" o "digamelón" habíamos olvidado. Ese "chao, pescao" suena al "avui no toca", también noventero, de Jordi Pujol.

A Díaz Ayuso le pirran los áticos (su novio tiene uno, y ella ha comprado otro con dinero de la empresa pública para la que trabaja), pero nunca toca hablar sobre ellos si no lo hace por su propia cuenta y sin preguntas. Entonces, ¿qué sería correcto preguntarle? Es curioso que se trate de una señora que cada día asegura que Pedro Sánchez no da explicaciones sobre sus asuntos, pero ella tampoco desembucha sobre sus áticos. Los áticos, ese tipo de vivienda antes propia de bohemios y poetas y ahora de pijos amantes de la fruta. Ya solo falta, para mantener el nivel, que salude con un «hola, Radiola».

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