Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Noticias del antropoceno

Liderazgo contra oportunismo

Mark Carney, primer ministro de Canadá.

Mark Carney, primer ministro de Canadá. / DPA vía Europa Press

Mark Carney es un economista tan competente que fue elegido por el Reino Unido para dirigir su Banco Central, a pesar de ser de nacionalidad canadiense. Volvió a la política de su país por la puerta grande, como Secretario General del Partido Liberal sustituyendo a François Trudeau, quemado tras dos legislaturas convulsas al frente del ejecutivo. Cuando las previsiones eran una alternancia de poder en favor del Partido Conservador, vino Trump y sus amenazas de convertir a Canadá en el Estado 51 de Estados Unidos lo que provocó una reacción nacionalista y destruyó de paso las posibilidades del candidato conservador, identificado como aliado del americano.

Desde entonces, las relaciones de Canadá con su vecino del Sur no han dejado de empeorar, a nivel político, económico y, sobre todo emocional. Un acuerdo comercial para evitar la imposición de aranceles del 50% sobre una parte importante de las exportaciones canadienses a USA se ha visto frustrado en el último momento tras meses de negociación.

Pero lo más destacable desde cualquier punto de vista es cómo un tecnócrata moderado como el actual primer ministro de Canadá ha sido capaz de elaborar y transmitir en el mejor estilo oratorio de Churchill o Kennedy una visión ilusionante de un futuro en el que Canadá se libere de la frustrante dependencia de Estados Unidos. Los discursos de Carney, desde su elogiada intervención en Davos, no eluden dejar bien a las claras los sacrificios para sus ciudadanos que ese proceso de liberación exigirá.

Ese estilo contrasta con la realidad que vivimos en nuestro país, con un presidente de Gobierno que toma decisiones geopolíticas que nos afectan a todos con nocturnidad y alevosía. En vez de hablar con claridad de las dificultades que habremos de afrontar por sus posturas unilaterales (alinearse con Hamas, entregar la soberanía del Sahara a Marruecos, hacer la ola al chavismo o convertirse en el pepito grillo de Europa por su oposición descontrolada al matón de la Casa Blanca) provoca división y excita el odio entre españoles.

Carney y Sánchez son como el día y la noche: son la claridad y la valentía por oposición a la oscuridad y el cinismo.

Tracking Pixel Contents