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Opinión | Misa de doce

Ángel Cruz

Ángel Cruz

Director de la Filmoteca Regional

Independence day

«La Manga es un cutrerío fallido vacacional ochentero». «Cutrísimo, feo y con malos servicios». Recientemente este comentario en la red social X ha reavivado la polémica sobre el desarrollo urbanístico de La Manga del Mar Menor y su masificación durante los meses de verano. No es algo nuevo y cada verano, cuando el mercurio se dispara, la población se multiplica y La Manga vuelve a sufrir los ya tradicionales problemas de tráfico, aparcamiento y saturación que tanto enervan a residentes y turistas.

De poco sirve vivir del recuerdo y evocar aquellos años pretéritos en los que La Manga era un horizonte de dunas infinitas donde Julio Iglesias comenzaba a forjar su leyenda. Las cosas se hicieron mal, muy mal, en eso hay consenso. Por ello, es hora de lamerse las heridas, abandonar de una vez por todas ese tono lastimero que hemos asumido durante tantísimos años, y empezar a buscar soluciones que permitan poner orden al desorden. Los problemas de masificación, tráfico y aparcamiento no son, por cierto, exclusivos de La Manga sino algo que afecta por igual a buena parte de los destinos turísticos costeros de nuestro país. La diferencia radica en cómo se afrontan y gestionan estos desafíos. Y es que la gestión es la única solución capaz de resolver un problema endémico que verano tras verano nos castiga.

Algo, desgraciadamente, de lo que carece La Manga. Me refiero a una gestión eficaz. Llevo toda mi vida viviendo entre sus dos mares y, no creo que me equivoque mucho, las recaudaciones tributarias que perciben los Ayuntamientos de Cartagena y San Javier no guardan proporción con las inversiones que se realizan. No pongo en duda la buena voluntad de los dos Ayuntamientos responsables de la gestión de La Manga.

Sin embargo, la realidad demuestra que esa gestión resulta a menudo ineficaz, en gran medida debido a la falta de coordinación entre ambos. Algo, por cierto, que en absoluto ha podido aliviar el Consorcio. Ente que nació para corregir los problemas administrativos derivados de la división administrativa pero que, en la práctica, carece de competencias y no maneja presupuesto alguno a excepción de una mínima partida para organizar las fiestas.Tener un Ayuntamiento pro pio es una de las reivindicaciones históricas que anhelamos una parte importante de los vecinos de La Manga. Últimamente el debate ha vuelto a la palestra y la llama de la independencia está más prendida que nunca. De hecho, me cuentan que hay gente importante, muy influyente, presionando para ello y que en un plazo no superior a una década podría haber novedades.

La Manga del Mar Menor es una de las mayores concentraciones urbanas y residenciales de nuestra región y, por consiguiente, tiene la entidad suficiente para tener un Ayuntamiento propio en que sus ciudadanos tengan la opción de votar y decidir el futuro de su ciudad. Un Ayuntamiento que reinvierta en La Manga el dinero de los impuestos que recauda y que conozca de primera mano las necesidades de sus ciudadanos. Seguramente los atascos y los problemas de aparcamiento no se esfumarán de la noche a la mañana, pero avanzaríamos mucho. Un Ayuntamiento propio supondría más inversiones, más zonas verdes y tal vez un tranvía que vertebre la ciudad de norte a sur. Ojalá llegue ese día y podamos celebrar la constitución de nuestro propio municipio, el día de la independencia. Mientras tanto la vida seguirá siendo igual en La Manga.

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