Opinión | La Feliz Gobernación
Jam Albarracín

Jam Albarracín, en su casa de Murcia, en 2023. / Javier Lorente
Durante décadas, dos personas han sido fundamentales en la promoción del pop/rock en la Región de Murcia: Jam Albarracín y Ángel H. Sopena. Me atrevo a decir que providencialmente, pues no es verdad que otros pudieran haberlo hecho por ellos, al menos no con tanto conocimiento, brillantez y pasión. Al trabajar en distintos medios (Jam en La Verdad y Sopena en La Opinión y Onda Regional, donde todavía, por fortuna, colabora) llevaron la rivalidad al extremo de mantener una relación distante que el paso del tiempo contribuyó a normalizar: leáse el emocionante tributo que Sopena dedica a Jam en Facebook. A mí me encantó la foto en que ambos aparecían flanqueando a la simpar Jutxa Ródenas en el jurado de los premios CreaJoven.
Uno también se llevó lo suyo de Jam. Mis reparos, en los años de la burbuja cultural, al consejero Pedro Alberto Cruz, con quien colaboró, le llevaron a aconsejarme que me jubilara, pues a su parecer reproducía el papel de viejuno que no estaba puesto en la onda. Así de taxativo resultaba en sus críticas, sin cortarse, aunque expresando siempre un buen talante en sus relaciones personales, por lo que mantuvimos un trato cordial que ha dado como fruto una colaboración reciente que verá la luz el próximo septiembre. Lamento mucho y muy profundamente que no esté entre nosotros para ese momento, que resumirá su ‘testamento’ como músico y crítico de la música creada en Murcia en el tránsito de los 70 a los 80.
Antes que su impecable faceta como divulgador y crítico, conviene reseñar la de músico, pues al frente de Farmacia de Guardia hizo historia en este país, en un periodo, los 80, en que había que superar muchos filtros para distinguirse. Se llevó de calle a Radio 3, que por entonces establecía el canon, y sedujo a leyendas como Jesús Ordovás o Diego A. Manrique, así como a la discográfica Dro. El éxito de Farmacia contribuyó, además, a girar la mirada nacional al pop/rock germinal de la Región, para lo que Jam fue un artífice muy generoso.
Su prematura desaparición ha convulsionado a la familia rockera, en la que ha sido capital y capitán. Pero su legado a la cultura la trasciende y va incluso más allá de ella. Gracias, Jam.
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