Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Noticias del antropoceno

Iberoamérica: entre Pekín y Washington

América Latina no representa ni de lejos un conjunto uniforme de estrategias geopolíticas en las que todos sus países se alinean alrededor de objetivos comunes. Una pena, porque la herencia cultural e institucional ibérica podrían ser las bases idóneas de un mutuo entendimiento. La realidad es que el comercio entre los países latinos (en realidad iberoamericanos) es casi testimonial, salvo por el chorro de petróleo gratuito que los venezolanos de la época Maduro y el México de la izquierdista Sheinbaum solían canalizar para sostener a la dictadura comunista de los hermanos Castro.

Uno tras otro, los documentos que emite la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), una entidad de Naciones Unidas, abogan por una política de alianzas geopolíticas neutral, lo que significa no entregarse de brazos abiertos y con los pantalones bajados a ninguno de los dos imperios que compiten ferozmente en el tablero geopolítico mundial, y específicamente en LATAM, por obtener la primacía global. Aunque uno tras otro los países de la región empiezan a alinearse con la derecha política, e incluso a la derecha radical nominalmente trumpista, la herencia de lucha antimperialista frente a Estados Unidos y su doctrina Monroe, ahora reafirmada por Donald Trump, hace complicado que los países de herencia ibérica terminen plegándose por las buenas a los caprichos del actual inquilino de la Casa Blanca.

Lo más probable es que estos países, apoyados por un renovado interés del Departamento de Estado norteamericano comandado por Marco Rubio, un americano de origen cubano,pongan pie en pared ante el intento chino de establecer una presencia hegemónica en la zona. La estrategia china es hacer dependientes a los países que le interesan construyendo infraestructuras críticas a base de créditos blandos respaldados por el Estado chino y garantizados por las materias primas del país en cuestión. Los países americanos de herencia ibérica no se van a conformar con otra alternativa que no sea una inversión equivalente de los norteamericanos. Sean de derechas o de izquierdas, los nuevos gobernantes no se van a dejar intimidar por las bravuconadas de Trump ni por la diplomacia agresiva de Pekin. O en eso deberíamos confiar los europeos y aprovechar la oportunidad.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents