Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | La Feliz Gobernación

Que vienen las elecciones

Un hombre vota en las elecciones de Andalucía en Málaga el pasado mes de mayo.

Un hombre vota en las elecciones de Andalucía en Málaga el pasado mes de mayo. / Álex Zea

Agosto huye hacia septiembre a velocidad disolvente, y los motores de la vida política se recalientan a la par que los efectos del cambio climático. Septiembre es el punto de partida de la campaña electoral, que habrá que conjugar en plural a falta de saber qué convocatoria irá primero.

En el ámbito municipal y autonómico, por debajo de las fiestas locales y de los días de sol y playa, con los políticos deslocalizados en aparente solaz vacacional, algo bulle en plena agosticidad para la preparación del desembarco septembrino. Por ejemplo, el próximo miércoles, en un hotel de la costa, se celebrará a lo largo de la jornada un cónclave del Grupo Popular del Ayuntamiento de Murcia, con Rebeca Pérez al frente de los concejales y de su gabinete, éste recién remozado con el fichaje de Pedro Martínez Córdoba, en la práctica un concejal transversal y plenipotenciario, quien tal vez ha tenido tiempo de establecer el plan estratégico para los próximos meses, consistente en intentar mantener la mayoría absoluta para la nueva alcaldesa. Promete ser una jornada intensa, interrumpida por un almuerzo de convivencia que los comensales abonarán a pachas, para definir el nuevo marco y la distribución de los deberes. Murcia es capital para todo, también como eje gravitatorio en el que rueda la definición del poder en la Región.

Y luego está el planeta nacional. La resistencia de Pedro Sánchez es infinita, pero entre Marruecos y Almaraz más la reapertura de los juzgados la cosa se pone fea. Sumar traga carros y carretas, tal vez porque si diera la espantada quedaría abocado a su disolución, pero tampoco es la mejor tarjeta electoral reaccionar solo de boquilla a la extinción práctica de su pacto de Gobierno. El tambalillo se tambalea.

Si se priorizan las generales todo quedará tiznado por ese debate, que será a sangre. Si por el contrario las autonómicas y municipales actúan de teloneras todavía habría tiempo para sacar a relucir los asuntos domésticos, pero un previsible mal resultado para el PSOE debilitaría a Sánchez para la lucha final. Mientras tanto, agosto es un paréntesis para el coaching; el problema es que los acontecimientos revientan sin atenerse al estado vacacional, y septiembre llega a toda velocidad. Agárrense, que vienen curvas.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents