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Opinión | Noticias del antropoceno

Todos quieren ser españoles

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Ceuta.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Ceuta. / IVÁN ZAMBRANO

Faltaba algo para el duro y resulta que somos campeones del mundo de fútbol. Solo hace falta escuchar un ratito a nuestro presidente del Gobierno para que todo guizque tome conciencia de que estamos en un país maravilloso con un crecimiento económico espectacular y en el que simplemente tienes que personarte (aunque sea por las bravas forzando cualquier frontera terrestre o marítima) para asegurarte un sitio a la mesa de la abundancia. Los inmigrantes que piensan en el futuro se garantizan mediante el reagrupamiento familiar que no solo ellos disfrutarán de las prebendas del paraíso que les promete Sánchez sino también podrán forjar en España un futuro para sus hijos y una sanidad de calidad para sus padres ancianos. Y todo eso en un marco de libertades políticas y religiosas. El paraíso, sin duda.

Gozarán de sanidad y educación gratuita desde el primer momento de la arribada, y en cuanto encuentren un trabajo, al que acudirán cuando no estén de baja, tendrán a los sindicatos defendiendo un salario mínimo que sube como la espuma y que les permitirá ayudar a los familiares que dejaron atrás, además de gozar de un año sabático por cada tres trabajando gracias al subsidio de paro más generoso del mundo. Y cuando se les acabe el paro, gozarán de una paga suplementaria por un período indefinido que, en el momento en que cumplan 55 años, se extenderá hasta cobrar la pensión pública. Y esto, en un contexto de infraestructuras y dotaciones públicas que pagaron los padres y los abuelos de los españoles actuales, no los suyos por razones obvias. Al cabo de unos años, tendrán en su poder el segundo pasaporte más poderoso del mundo.

No es de extrañar que miles de jóvenes marroquíes aprovechen la más mínima oportunidad para invadir España, como acabamos de comprobar. Muchos de ellos ven la televisión pública española y saben a ciencia cierta que el esfuerzo de llegar a este paraíso merece la pena. No estarán las huríes esperándoles, pero sí la cadena de prostíbulos y saunas más extensa de Europa. Y si no, que le pregunten a Pedro Sánchez y a su amada Begoña.

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