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Opinión | Mujeres interesantes

María Martínez

Carmen Díaz de Mendoza, feminista murciana rescatada

Recién he conocido a la condesa de San Luis, Carmen Díaz de Mendoza, murciana nacida el 8 de marzo (premonitorio) de 1864. Condesa consorte, vivió en Madrid, donde falleció con 65 años. Su posición social le permitió obtener una vasta cultura y conocer el ambiente intelectual de la capital. Madre de hijos militares, conservadora, católica y patriota, lamentaba las guerras por motivaciones económicas.

Se dolía de la situación caótica de la política (cambios de Gobierno, guerra de Marruecos) y deseaba un Gobierno dictatorial como el de Miguel Primo de Rivera. Perteneció al Lyceum Club Femenino Español, donde se relacionó con un activo feminismo (Clara Campoamor y Victoria Kent, entre otras reconocidas intelectuales). Amiga de la Pardo Bazán, publicó cuentos, artículos periodísticos, piezas de teatro, e impartió en 1922 y 1923 dos conferencias, respectivamente: Educación feminista y Política Feminista. Con amplia información humanista introdujo autores y obras que justificasen su postura en defensa del derecho de la mujer a la educación. Escritora, con ingeniosa ironía planteó sus argumentos educativos que hoy, un siglo después, quizás no todos se sostengan, aunque entonces pasaban por feministas, avanzando hacia la igualdad.

Reivindicó la condesa la educación de los hijos varones en exclusividad para la madre, porque la figura paterna les infundía valores de superioridad machista, tan distintos a los que ella abogaba para todos los hombres de cualquier ámbito social. Alegaba a favor del voto femenino frente a quienes lo rechazaban por considerar inculta (inferior) a la mujer, y proclamó: ¿Cuándo tendrá el hombre en España suficiente cultura para poder concederle voto a la mujer?

Deseó el acceso ‘a millares’ de las muchachas a la universidad, la administración y los vetados estudios de Medicina: emancipación laboral que no debiera impedir la irrenunciable maternidad, sino conciliarla, argumentaba. Rechazaba el maltrato femenino reivindicando la caballerosidad masculina como signo de educación. Ridiculizaba a los petimetres que querían barniz cultural para sus remilgados ademanes e indumentos. Dejó frases para recordar: «Los países más analfabetos son, naturalmente, los más antifeministas»; «La mujer puede y debe bastarse a sí misma, y el hombre así debe desearlo». Rechazó la prostitución y vicios masculinos que trasmitían enfermedad o impedían investigar la paternidad. Abominó de la transformación de los políticos dentro de las Cortes, y terminaba su ensayo educativo feminista como católica: «Por algo quiso Cristo nacer de mujer»; «Por algo quiso tener una madre».

Hermana y cuñada de actores, Fernando y María Guerrero, y abuela de Nicolas Sartorius. Las conferencias referenciadas de la olvidada feminista murciana las ha rescatado Javier Díez de Revenga para el próximo número 155 de Murgetana (’online’). Gracias, querido profesor, por presentármela.

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